Si fuera por el tiempo que llevo sin escribir en el blog casi parecería que son meses ¿no? ¡Qué más quisiera! Mas bien ha sido la falta de tiempo... muchas cosas por hacer, muchos planes y pocas horas para hacerlas todas. Y en estos días ¿quien no se queja por la falta de tiempo? ¿Quien no pide unos minutitos más al día? ¡Yo hay veces que sueño con poder detenerlo!
Pero ya está bien de quejas y lamentos. Ahora son las vacaciones, unos nos vamos antes, otros después y todos envidiamos las vacaciones de los pequeños de la casa. Yo os invito a meteros en la maleta de las nuestras. A acompañarnos en nuestros juegos, risas y hasta sumiros en un profundo sueño y descansar un poquito.
¡¡¡FELICES VACACIONES A TODOS!!!
Somos el resultado de nuestras vivencias y de lo que nos hemos dejado moldear por los personajes que forman parte de ellas.
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martes, 26 de julio de 2011
jueves, 10 de septiembre de 2009
JUEGO SIMBÓLICO
Todos hemos jugado alguna vez a ser médicos, maestros, policías, padres. En fin, nuestros héroes de la infancia. Yo, por lo menos, no le daba mucha importancia hasta que he visto a mi hija.
Desde bien pequeña representa perfectamente los personajes. Si un día va al médico, lo siguiente que hace es curar a sus muñecos. Si me acompaña al veterinario, enseguida llega a casa y es "Carolina" salvando a sus animalitos. Si vamos a la peluquería, se convierte en Santi y nos "arregla" a todos en la casa el pelo. Pero su mayor referencia, no nos engañemos, somos sus padres. Así cocina, besa a sus muñecos, les da tetita...
Gracias a esa capacidad de reproducir las situaciones diarias, nos dimos cuenta de que algo iba mal en la guardería. Castigaba a sus muñecos, les chillaba, y cuando le preguntabas por qué lo hacía contestaba "es que se ha portado mal, se ha levantado" o algo parecido. Algunas madres lo comentamos y todas habíamos notado ese cambio de actitud. La profesora había cambiado y el trato no era el mismo, algo evidente.
Aunque tienen un carácter propio, son "personitas" como se define mi hija, no podemos negar que somos su referencia. Somos su mayor ídolo y su ejemplo a seguir. Si les observamos podemos darnos cuenta de lo que estamos haciendo bien o mal.
Ayer me di cuenta de que hay algo que debo cambiar.
Siempre he sabido que era mal hablada, pero no le he dado importancia, o por lo menos no la suficiente, hasta que he tenido un hijo. Mis reiterados tacos, unidos a su fantástica memoria y a su facilidad de imitación son una bomba mal sonante. Y no digo que los que me rodean no digan nada que mi hija no pueda captar, pero si que no les va a influir tanto.
Tenía consulta médica y como no quedaba muy claro el horario de la cita y no quería tener a Paula mucho tiempo aburrida en la sala de espera, se quedó con mi hermana y con mi madre. Cuando vuelvo a recogerla me dice mi hermana: "lleva toda la mañana con la palabra cabronas". Y yo, pues no sé de quien lo habrá oído. ¿Que no lo sé? ¡¡¡Si me paso el día diciendo a las perras cuando hacen alguna trastada, "serán cabronas"!!! Pues efectivamente, fue su palabra favorita durante toda la mañana. Salimos a la calle y yo, toda orgullosa de mi niña, diciéndole, "princesa párate en ese árbol" o "tesoro ven por aquí" y mi gordi, que es un solete, haciendo caso... pero de repente, delante de los abuelitos que nos miran con cariño, nos suelta: "¡Cabronas, esperad!". ¡¡¡Pero si mi princesa se parece más a Shrek que a Blancanieves!!!
Hoy vamos al garage a por el coche. Ella montadita en su moto. Entra en el ascensor, se da un golpe contra la pared del fondo y suelta "¡Me cago en su padre"! Yo, blanca, intentando no darle importancia para ver si se le olvida, pero cuando salimos a la calle sigue diciendo "¡me cago en su padre, este timbre no funciona (el de la moto)!". También me considero culpable de ese improperio. Seguimos andando y grita "¡gilipollas!" y hasta que no estamos en el coche la retaila no cambia a "¡Gilipollas!, mamá he dicho gilipollas, pita". Entonces yo identifico el momento, dos días antes llevando a mi hermana al trabajo un camión me pita porque reduzco hasta la velocidad que me marca la señal de tráfico y no le sienta bien, me pita. Al rato me adelanta, teniendo que cruzar dos carriles ya que el coche del carril de al lado ha pensado lo mismo que yo, no voy a pagar una multa por exceso de velocidad. Al ponerse a nuestra altura nos pita de nuevo. Yo suelto "¡será gilipollas!" y le devuelvo la pitada.
Esto me recuerda a la anécdota que me comentaba una amiga hace unos días. LLevando su marido al peque en el coche, un mercedes les hace una pirula y dice "¿ese del mercedes es un g¡lipollas!". Al día siguiente un mercedes les adelanta y el niño le dice (con dos añitos) "¡papá, ese de la estrella es un gilipollas!". Lo dicho, tenemos que tener cuidado con lo que decimos, yo, desde luego y... ¿no os ha llamado la atención que no solo se quedara con el insulto, sino también con la marca del coche?
Objetivo: morderme la lengua para que mi niña no tenga el mismo vocabulario que un camionero... o su madre.
Desde bien pequeña representa perfectamente los personajes. Si un día va al médico, lo siguiente que hace es curar a sus muñecos. Si me acompaña al veterinario, enseguida llega a casa y es "Carolina" salvando a sus animalitos. Si vamos a la peluquería, se convierte en Santi y nos "arregla" a todos en la casa el pelo. Pero su mayor referencia, no nos engañemos, somos sus padres. Así cocina, besa a sus muñecos, les da tetita...
Gracias a esa capacidad de reproducir las situaciones diarias, nos dimos cuenta de que algo iba mal en la guardería. Castigaba a sus muñecos, les chillaba, y cuando le preguntabas por qué lo hacía contestaba "es que se ha portado mal, se ha levantado" o algo parecido. Algunas madres lo comentamos y todas habíamos notado ese cambio de actitud. La profesora había cambiado y el trato no era el mismo, algo evidente.
Aunque tienen un carácter propio, son "personitas" como se define mi hija, no podemos negar que somos su referencia. Somos su mayor ídolo y su ejemplo a seguir. Si les observamos podemos darnos cuenta de lo que estamos haciendo bien o mal.
Ayer me di cuenta de que hay algo que debo cambiar.
Siempre he sabido que era mal hablada, pero no le he dado importancia, o por lo menos no la suficiente, hasta que he tenido un hijo. Mis reiterados tacos, unidos a su fantástica memoria y a su facilidad de imitación son una bomba mal sonante. Y no digo que los que me rodean no digan nada que mi hija no pueda captar, pero si que no les va a influir tanto.
Tenía consulta médica y como no quedaba muy claro el horario de la cita y no quería tener a Paula mucho tiempo aburrida en la sala de espera, se quedó con mi hermana y con mi madre. Cuando vuelvo a recogerla me dice mi hermana: "lleva toda la mañana con la palabra cabronas". Y yo, pues no sé de quien lo habrá oído. ¿Que no lo sé? ¡¡¡Si me paso el día diciendo a las perras cuando hacen alguna trastada, "serán cabronas"!!! Pues efectivamente, fue su palabra favorita durante toda la mañana. Salimos a la calle y yo, toda orgullosa de mi niña, diciéndole, "princesa párate en ese árbol" o "tesoro ven por aquí" y mi gordi, que es un solete, haciendo caso... pero de repente, delante de los abuelitos que nos miran con cariño, nos suelta: "¡Cabronas, esperad!". ¡¡¡Pero si mi princesa se parece más a Shrek que a Blancanieves!!!
Hoy vamos al garage a por el coche. Ella montadita en su moto. Entra en el ascensor, se da un golpe contra la pared del fondo y suelta "¡Me cago en su padre"! Yo, blanca, intentando no darle importancia para ver si se le olvida, pero cuando salimos a la calle sigue diciendo "¡me cago en su padre, este timbre no funciona (el de la moto)!". También me considero culpable de ese improperio. Seguimos andando y grita "¡gilipollas!" y hasta que no estamos en el coche la retaila no cambia a "¡Gilipollas!, mamá he dicho gilipollas, pita". Entonces yo identifico el momento, dos días antes llevando a mi hermana al trabajo un camión me pita porque reduzco hasta la velocidad que me marca la señal de tráfico y no le sienta bien, me pita. Al rato me adelanta, teniendo que cruzar dos carriles ya que el coche del carril de al lado ha pensado lo mismo que yo, no voy a pagar una multa por exceso de velocidad. Al ponerse a nuestra altura nos pita de nuevo. Yo suelto "¡será gilipollas!" y le devuelvo la pitada.
Esto me recuerda a la anécdota que me comentaba una amiga hace unos días. LLevando su marido al peque en el coche, un mercedes les hace una pirula y dice "¿ese del mercedes es un g¡lipollas!". Al día siguiente un mercedes les adelanta y el niño le dice (con dos añitos) "¡papá, ese de la estrella es un gilipollas!". Lo dicho, tenemos que tener cuidado con lo que decimos, yo, desde luego y... ¿no os ha llamado la atención que no solo se quedara con el insulto, sino también con la marca del coche?
Objetivo: morderme la lengua para que mi niña no tenga el mismo vocabulario que un camionero... o su madre.
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sábado, 8 de agosto de 2009
TRES AÑOS DE LACTANCIA MATERNA

Paula y "una parte de mi".
Dentro de poco mi gordita y yo cumpliremos los tres años de lactancia.
Antes de tenerla en mis brazos nunca pensé que llegaríamos a tanto. Bueno, si he de ser sincera, cuando la tuve tampoco lo pensé. E incluso ahora, embarazada, cuando pienso en el dolor de mis pezones en algunos momentos, no sé cómo lo hemos conseguido. Siempre he dicho que Paula ha mamado por cabezonería... ¿habrá salido a sus padres?
Los comienzos. Hospital Doce de Octubre.
Con el parto no os vuelvo a aburrir, ya os he contado bastante... y ya os tocará leerme más. La lactancia fue el mismo cantar. Lo primero, todo el mundo te dice que le des el pecho y tú estás convencida de que es lo mejor y que es lo que quieres hacer. Es lo natural ¿no? ¿Natural? ¿Y si es así por qué Paula no se engacha? Solución, consulta a las enfermeras. ¡¡¡Quien me mandaría!!! Los remedios, despertarle dando tobitas en los pies y cuando llore a rabiar le metes la teta en la boca. Si, si, como lo leéis, ahí le enchufas la teta, que entre hipo e hipo lo mismo traga algo. Como a malas soluciones peores remedios, a la enana le dio ictericia y se la llevaron a dar "rayitos UVA". Muy morena no salió, pero si con unos cuantos biberones que le endiñaron sin avisar y sin permiso.
Continuamos. Llegada a casa.
La enana y yo seguimos sin acoplarnos a esto de la lactancia. Ella con su hambre y yo con mi dolor de pezones (¡Ay si hubiera sabido antes lo que sé ahora!). Las mismas técnicas aprendidas en el hospital que gracias a Dios fuimos ignorando. Grietas en las que te cabe la uña entera (y por aquel entonces las llevaba largas). El enganche era un suplicio, además de que lo más suave que salía por mi boca, para descargar el dolor, eran piropos del tipo "tacos gordos" dirigidos a mi pitufina. Lo bueno es que quedaba claro que Paula comía, engordaba 500-700 gramos de media a la semana. ¿La solución a mis grietas? Estar como la Venus de Milo, todo el día con las tetas al aire. ¿Me imaginais? Desnuda de cintura para arriba, solo con las tiras del sujetador de lactancia. Vamos que me pensé mucho acercarme a "Mundo Mágico" en Atocha y comprármelo de cuero. Por lo menos estaría sexy y no ridícula. Si ya le añado el látigo... lo más (bueno, digo yo, porque nunca lo he probado).
En este tiempo pensé en dejarlo unas cuantas veces e incluso gritar del dolor diciendo que era imposible que mi lechoncito tuviera hambre. Esta última parte me la recuerda mi madre cuando digo que lo dejaremos cuando las dos implicadas estemos de acuerdo.
El pediatra o cómo joder la lactancia.
¿Qué por qué? Por sus malos consejos. Aunque tengo que decir que fueron sus incongruencias las que nos llevaron por el buen camino. A los dos meses: "Uf, esta niña engorda mucho, vaya leche que tienes. Has de darle solo 10 minutos de cada pecho y deja mínimo 3 horas entre tomas, pero nunca más de 4". Y mi pregunta: "¿pero la lactancia no tiene que ser a demanda?" "pues eso, entre 3 y 4 horas". ¡¡¡Joder con la demanda!!! Le hice caso en los 10 minutos, pero no en lo otro, y me dio por informarme más. En la siguiente visita al pediatra me comenta que ya no engorda tanto y que le tengo que meter cereales. "¿Pero la OMS no dice que hay que dar el pecho exclusivo durante los 6 primeros meses?" Y ahí vino la respuesta inteligente: "Eso lo dicen unos cuantos que odian las frutas y las verduras". ¡¡¡Menos mal que soltó eso!!! Me hizo salir escopetada a buscar información capacitada, los grupos de apoyo a la lactancia, en mi caso La Liga de La Leche. Conseguí información veraz, apoyo de otras madres y padres que han pasado por lo mismo, no sentirme un bicho raro y soluciones.
Como anécdotas os puedo contar que realmente parecía la Central Lechera Asturiana. Si no mamaba Paula, aprovechaba para sacarme leche y tener para que mi gordita comiera de lo mejor cuando tuviera que incorporarme al trabajo. Tenía dos cajones del congelador lleno de tarros. Aún así, mi gordo me llamó la única vez que salí, en la cena de navidad de la empresa, porque la pitufa tenía hambre. ¿Hambre? ¡Cómo es posible! ¡¡¡Pero si tiene reserva por si nos tenemos que esconder en un bunquer hasta que pase el Diluvio Universal!!!
A los 4 meses comenzaron los estiramientos de "pectorales". El mundo es muy interesante y Paula decidía investigarlo mientras estaba enganchada. ¡¡¡Cómo puede darse tanto de si!!! Vamos, que si llega a ser chicle, yo creo que hace hasta pompas. De ahí salió mi undécimo mandamiento: "no maltratarás la teta que te da de comer". Pero obviamente mi gordita y yo teníamos distinta opinión de lo que era ese maltrato.
Mi abuela, la abanderada de la lactancia materna, que no paraba de decirme que solo le tenía que dar el pecho, en el momento que pasé del año no para de decirme lo contrario. ¿Motivo? Que ella lo máximo que dio fue un año y claro, eso es lo bueno.
Pese a todo lo que os cuento, tengo que decir que disfruto y he disfrutado mucho con la lactancia. La cara de mi niña, mirándote con esos ojos mientras mama, o cuando te sonreía. El paso de no saber dar el pecho si no estaba desnuda de cintura para arriba, a poderlo dar casi con cualquier cosa. De darme vergüenza sacar la teta para que mi niña comiese, a sacarla en cualquier sitio porque mi niña tiene hambre, o sed, o simplemente le apetece. El preguntarle una vez que ya sabe hablar ¿te gusta la tetita? ¿a qué sabe? Y ella, entre chupada y chupada te contesta "a leche con galletas, a tortilla, a chocolate, a..." Que te mire desnuda y diga "¿puedo tocarlas?" "las tetitas, qué boniiiiiiitas". Vamos, que lo que me queda claro es que mi gordita, de saber, me diría, como Krahe: "Olé, tus tetas".
No obstante, en algunos momentos, me dan ganas de reivindicar la libertad e independencia de mis tetas y supongo que ahora, cuando tenga a los dos, más. Pero sé que esos momentos van a durar lo que tarde en ver sus caritas de felicidad mientras llenan sus estómagos y sus corazones.
A todas las mamás que siguen dando el pecho, a las que lo dieron, a las que se lo fastidiaron, a las que no quisieron, porque también tienen sus razones, a mis amig@s de Criar con el Corazón por estar siempre ahí, pese a que yo aparezca y desaparezca como el Guadiana, a todos los que nos rodean y han aprendido a respetar nuestra decisión. En fin, a todos mis gorditos y gordita, y a mi gordita más especial, mi enana, que me enseña día a día con esa sabiduría innata e inocente que tienen los niños de la vida.
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miércoles, 29 de julio de 2009
CAMBIO DE PLANES

Ayer lo teníamos todo preparado para la tarde. Después de aguantar una mañana sofocante de calor, íbamos a tener una refrescante tarde en la piscina de unos amigos. Además, después de bastante tiempo sin hacerlo, Paula había dormido una edificante siesta de dos horas. Tiempo en el cual yo he cometido el error de, en vez de solidarizarme con su idea, he pensado, voy a leer un poquito. ¿Poquito? ¿Cuando es poquito si existe la posibilidad de zambullirte en un libro? Menos mal que luego tuve una relajante cita de hora y media, con masajito facial incluído, que contribuyó a mi recuperación.
El caso es que cuando salíamos por la puerta nos llamaron nuestros amigos para decir que no podía ser. Después de comentarles la crueldad de su decisión (hombre, eso no se hace, te ponen el caramelito en la boca y luego te lo quitan), al gordito se le ha ocurrido un cambio de planes. WARNER. ¡Genial idea! Ahí tenemos "cacharritos", como llama Paula a las atracciones y opción a refrescarse con agua.
Nuestra pitufa se lo ha pasado genial. Correo aéreo, chorros de agua, aviones, tazas, minilanzadera... y hasta en lo que me puedo colar yo (no dejan montarse ni en los caballitos a las embarazadas), unos soporíferos cochecitos en los que nos hacen ponernos un cinturón de seguridad ¡¡¡si no hace falta, es tan estrecho que quedamos encajados!!! Vamos, que casi hay que sentarse y levantarse a la vez para poder entrar.
La verdad es que una de nuestras mejores inversiones ha sido el bonoparques y este año el superbono. Quizá el desembolso inicia sea medianamente importante, pero se le saca rendimiento. Como la sensación, una vez pagado, es que no te cuesta entrar, recoges a los peques de la guarde-cole un día de diario de invierno y les llevas al Zoo. O te acercas al Parque de Atracciones para montar en dos de los cacharritos. En este caso, como están cerca, puedes hacer doblete. O como hoy, llegar a las 19 horas a la Warner, explotar la zona infantil y ya tienes un día en Madrid un poco diferente y entretenido para todos.
Recomedaciones a todos aquellos que lo obtengan de nuevas:
- Hacerlo el primer día, ya que te descuentan la entrada. Si al final lo vas a hacer ¿para qué pagar más? Nosotros fuimos unos pringaillos en eso y pagamos tres días, al tercero nos decidimos.
_ Si lo vas a sacar a la vuelta del verano, espera a Octubre. Los años anteriores, a partir del día uno de ese mes te regalaban Octubre, Noviembre y Diciembre y el bono que pagabas era el del año siguiente.
_ Aprovechar las buenas ofertas. Nosotros sacamos el superbono al inicio. Por 25 € más cada uno tenías el pase anual de la Warner. Menos de lo que cuesta una entrada. La última vez que lo miré me suena que había subido sustancialmente... Ahí sí estuvimos hábiles.
Más opciones:
_ La Casa Encendida. Por 1 ó 2 € puedes ver teatro, títeres, cine, conciertos... todo con los peques.
_ Títeres en El Retiro. Lo malo es que creo que ahora en verano es una hora en la que da bastante el sol, pero no os fieis del todo de mi.
_ La oferta del Teatro que hay bajo Colón. No me acuerdo cómo se llama, creo que Fernán Gómez (Centro Cultural de La Villa). Tampoco es cara. Cuando Paula tenía meses la llevé a escuchar "El Carnaval de los Animales" con una representación de títeres fantástica.
La única pega para La Casa Encendida y Colón, es que en algunas solo se permite un adulto por niño... A nosotros, a partir de este invierno, ya no nos hará falta que uno se quede en la puerta esperando :-)

Aquí el pequeño rinoceronte no llegaba a los dos meses. Me encanta.

La primera vez que vimos a los hipopótamos activos. Generalmente están tumbaditos en una charca de barro y tenemos que hacer verdaderos esfuerzos por diferenciar qué es lodo y qué parte corresponde al animal.
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viernes, 17 de julio de 2009
¡AY QUÉ CALÓ, QUÉ CALÓ TENGO...
... que guapa soy y que tipo tengo.
Pues eso que aprovecho, completo el estribillo y me lo digo todo. Porque una es así.
Eso si, no me pregunteis de quien es. Únicamente tengo el recuerdo de Elenita, unas vacaciones en Almería, cantándolo reiteradamente hasta el aburrimiento... solo que ella nunca aburre.
Pues eso que aprovecho, completo el estribillo y me lo digo todo. Porque una es así.
Eso si, no me pregunteis de quien es. Únicamente tengo el recuerdo de Elenita, unas vacaciones en Almería, cantándolo reiteradamente hasta el aburrimiento... solo que ella nunca aburre.
lunes, 29 de junio de 2009
MATILDA
Tengo unos cuantos meses por delante de vacaciones, y esto significa, unos cuantos meses de disfrute de mi enana y de tortura para los demás. ¿Por qué tortura? Porque espero no parar de poneros sus ocurrencias y creacciones y lo mucho que me sorprenden.
Ya sé, ya sé, los padres somos un poco pesados. Pensamos que nuestro hijo es especial, y creo que debe ser así. Para todos aquellos que no veis por mis ojitos y se os ocurren un montón de comentarios a las maravillas de mi nena, os lo pongo fácil. Aquí os dejo un fragmento del primer capítulo de "Matilda". Me encantó en su momento cuando lo leí y aún hoy, sintiéndome reflejada, sigo disfrutando con ese humor tan cruel y característico de este autor (por lo menos, yo no he conseguido leer nada de él sin pensar que todas sus obras tienen un toque implacable e incluso despiadado).
Os adelanto que yo soy peor que cualquiera de los padres que se describen en el texto. Soy de las madres orgullosas que no parar de proclamar a los cuatro vientos los logros de su hijo y, pese a todo, de las que piensan que todavía no le valoro lo suficiente. Que tengo una Matilda en casa y no me comporto mejor que los señores Wormwood:
"Ocurre una cosa grandiosa con las madres y los padres. Aunque su hijo sea el ser más repugnante que uno pueda imaginarse, creen que es maravilloso.
Algunos padres van aún más lejos. Su adoración llega a cegarlos y están convencidos de que su vástago tiene cualidades de genio.
Bueno, no hay nada malo en ello. La gente es así. Sólo cuando los padres comienzan a hablarnos de las maravillas de su descendencia es cuando gritamos: <<¡Tráiganme una palangana! ¡Voy a vomitar!>>
Los maestros lo pasan muy mal teniendo que escuchar esas tonterías de padres orgullosos, pero normalmente se desquitan cuando llega la hora de las notas finales de curso. Si yo fuera maestro, imaginaría comentarios genuinos para hijos de padres imbéciles. <<Su hijo maximilien>, escribiría, <<es un auténtico desastre. Espero que tengan ustedes algún negocio familiar al que puedan orientarle cuando termine la escuela, porque es seguro, como hay infierno, que no encontrará trabajo en ningún sitio>>. O si me sintiera inspirado ese día, podría escribir: <<Los saltamontes, curiosamente, tienen los órganos auditivos a ambos lados del abdomen. Su hija Vanessa, a juzgar por lo que ha aprendido este curso, no tiene órganos auditivos>>.
Podría, incluso, hurgar más profundamente en la historia natural y decir: <<La cigarra pasa seis años baja tierra como larva y, como mucho, seis días como animal libre a la luz del sol y al aire. Su hijo Wildfred ha pasado seis años como larva en esta escuela y aún estamos esperando que salga de la crisálida>>. Una niña especialmente odiosa podría incitarme a decir: <<Fiona tiene la misma belleza glacial que un iceberg, pero al contrario de lo que sucede con éste, no tiene nada bajo la superficie>>. Pero ya está bien de esto. Tenemos que seguir.
A veces se topa uno con padres que se comportan del modo opuesto. Padres que no demuestran el menor interés por sus hijos y que, naturalmente, son mucho peores que los que sienten un cariño delirante. El señor y la señora Wormwood eran de esos. Tenían un hijo llamado Michael y una hija llamada Matilda, a la que los padres consideraban poco más que como una postilla. [...]"
Para aquellos a los que les haya picado la curiosidad el libro se titula "Matilda". Su autor es Roald Dahl (Los Gremlins, Charly y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, El cocodrilo enorme, Las brujas). El texto está sacado de la edición de Alfaguara (ISBN: 84-204-4638-6).
Por cierto, soy así de cansina también con mis perros: ¡¡¡Son los más bonitos y maravillosos del mundo!!!
Se aceptan críticas :-)
Ya sé, ya sé, los padres somos un poco pesados. Pensamos que nuestro hijo es especial, y creo que debe ser así. Para todos aquellos que no veis por mis ojitos y se os ocurren un montón de comentarios a las maravillas de mi nena, os lo pongo fácil. Aquí os dejo un fragmento del primer capítulo de "Matilda". Me encantó en su momento cuando lo leí y aún hoy, sintiéndome reflejada, sigo disfrutando con ese humor tan cruel y característico de este autor (por lo menos, yo no he conseguido leer nada de él sin pensar que todas sus obras tienen un toque implacable e incluso despiadado).
Os adelanto que yo soy peor que cualquiera de los padres que se describen en el texto. Soy de las madres orgullosas que no parar de proclamar a los cuatro vientos los logros de su hijo y, pese a todo, de las que piensan que todavía no le valoro lo suficiente. Que tengo una Matilda en casa y no me comporto mejor que los señores Wormwood:
"Ocurre una cosa grandiosa con las madres y los padres. Aunque su hijo sea el ser más repugnante que uno pueda imaginarse, creen que es maravilloso.
Algunos padres van aún más lejos. Su adoración llega a cegarlos y están convencidos de que su vástago tiene cualidades de genio.
Bueno, no hay nada malo en ello. La gente es así. Sólo cuando los padres comienzan a hablarnos de las maravillas de su descendencia es cuando gritamos: <<¡Tráiganme una palangana! ¡Voy a vomitar!>>
Los maestros lo pasan muy mal teniendo que escuchar esas tonterías de padres orgullosos, pero normalmente se desquitan cuando llega la hora de las notas finales de curso. Si yo fuera maestro, imaginaría comentarios genuinos para hijos de padres imbéciles. <<Su hijo maximilien>, escribiría, <<es un auténtico desastre. Espero que tengan ustedes algún negocio familiar al que puedan orientarle cuando termine la escuela, porque es seguro, como hay infierno, que no encontrará trabajo en ningún sitio>>. O si me sintiera inspirado ese día, podría escribir: <<Los saltamontes, curiosamente, tienen los órganos auditivos a ambos lados del abdomen. Su hija Vanessa, a juzgar por lo que ha aprendido este curso, no tiene órganos auditivos>>.
Podría, incluso, hurgar más profundamente en la historia natural y decir: <<La cigarra pasa seis años baja tierra como larva y, como mucho, seis días como animal libre a la luz del sol y al aire. Su hijo Wildfred ha pasado seis años como larva en esta escuela y aún estamos esperando que salga de la crisálida>>. Una niña especialmente odiosa podría incitarme a decir: <<Fiona tiene la misma belleza glacial que un iceberg, pero al contrario de lo que sucede con éste, no tiene nada bajo la superficie>>. Pero ya está bien de esto. Tenemos que seguir.
A veces se topa uno con padres que se comportan del modo opuesto. Padres que no demuestran el menor interés por sus hijos y que, naturalmente, son mucho peores que los que sienten un cariño delirante. El señor y la señora Wormwood eran de esos. Tenían un hijo llamado Michael y una hija llamada Matilda, a la que los padres consideraban poco más que como una postilla. [...]"
Para aquellos a los que les haya picado la curiosidad el libro se titula "Matilda". Su autor es Roald Dahl (Los Gremlins, Charly y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, El cocodrilo enorme, Las brujas). El texto está sacado de la edición de Alfaguara (ISBN: 84-204-4638-6).
Por cierto, soy así de cansina también con mis perros: ¡¡¡Son los más bonitos y maravillosos del mundo!!!
Se aceptan críticas :-)
domingo, 21 de junio de 2009
A MIS BEBÉS
Ayer, en el coche puse a mi querido Serrat cantando a Miguel Hernandez y escuché de nuevo "Menos tu vientre". Me llegó al alma, como nunca antes lo había hecho y no hacía más que tocarme la barrigota. Se la dedico a "mi bebé" o "el siguiente", como le llamamos de broma en casa.
MENOS TU VIENTRE
Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado,
baldío, turbio
Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.
El vídeo no es el que más me gusta. Había otro, precioso, con imágenes de mujeres embarazadas, pero cantado por Silvio Rodriguez y lo siento, pero para mi pierde el poema. He preferido sacrificar las imágenes y que os imagineis en vez de mujeres estupendas, mujeres estupendas con magníficas y fecundas barrigas, por la voz y el sentimiento.
Para Paula tengo esta otra. Una de las favoritas de mi padre... y ahora entiendo por qué. Gracias gordito, por enseñarme desde pequeña estas maravillas. Gracias princesa por hacerme sentir todo lo que se describe en el poema.
NANAS DE LA CEBOLLA
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
(..................)
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
(....................)
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
(.....................)
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
MENOS TU VIENTRE
Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado,
baldío, turbio
Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.
El vídeo no es el que más me gusta. Había otro, precioso, con imágenes de mujeres embarazadas, pero cantado por Silvio Rodriguez y lo siento, pero para mi pierde el poema. He preferido sacrificar las imágenes y que os imagineis en vez de mujeres estupendas, mujeres estupendas con magníficas y fecundas barrigas, por la voz y el sentimiento.
Para Paula tengo esta otra. Una de las favoritas de mi padre... y ahora entiendo por qué. Gracias gordito, por enseñarme desde pequeña estas maravillas. Gracias princesa por hacerme sentir todo lo que se describe en el poema.
NANAS DE LA CEBOLLA
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
(..................)
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
(....................)
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
(.....................)
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
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lunes, 1 de junio de 2009
¿QUIEN ERES?
Últimamente uno de los juegos favoritos de Paula es el de convertirnos en personajes de cuentos. Al principio comenzaba con un "ahora eres...", pero el ritual va cambiando y últimamente es "¿Quien eres?". El juego consiste en que tú dices que eres cualquier personaje de cuento, siempre que sea de los "malos", ya que así ella tiene la excusa perfecta para salir corriendo y gritando por la casa. Si no vas tras ella, te llama, te viene a buscar o se esconde y te reclama desde ese escondrijo perfecto en el que piensa que, como tiene tapada la cabeza, no la vas a ver. Entonces yo me acerco, y comienzo a preguntar muy alto "¿Dónde estará Paula, o Caperucita o lo que toque?" Y comienzo a palpar por donde está. Pequeños toques. Doy con la mano, un suave pisotón, de modo que ella se parte de risa mientras piensa que sigo sin verla.
Con mi padre se lo pasa pipa. Unas veces le dice: "abuelo, soy Caperucita y tú eres el lobo ,o eres un ogro abuelo"... y cuando éste es demasiado convincente en su papel y le da alcance, entonces dice rápidamente "¡ahora eres el abuelo, ahora eres el abuelo!".
Este inocente juego nos ha puesto alguna vez ante situaciones comprometidas, como el otro día. Paula estaba en los columpios. Generalmente no le gusta que le estés empujando todo el rato, sino que la eleves "hasta el cielo" y la dejes sola. Así que su padre y yo estábamos sentados en el parque mientras ella se divertía sola. Cuando ya no se movía, Raúl se acercó a darle un buen empujón. Según agarra la silla, ella le pregunta "¿Quien eres?". Su padre, un poco sordete, no le contesta. Paula insiste, "¿Quien eres?". Pero Raúl, sordo de nuevo o lento de reflejos, sigue sin contestar. Yo, observando desde lejos, vi al padre que mecía en el columpio de al lado, ya un poco mosqueado, mirando con mala cara a Raúl y dispuesto a actuar si la cosa iba más lejos. Paula volvio a insistir "¿Quien eres?"... Y menos mal que su padre respondió rápìdamente esta vez "¡Soy un ogro!" "¡No, papá, un ogro no, un dragón!".
Os pongo su último video favorito, unión de dos de sus cuentos preferidos, Caperucita Roja y Los Tres Cerditos (le encanta lo de las palomitas del final. He comprado maíz para hacer en casa y que lo vea "al natural"):
Con mi padre se lo pasa pipa. Unas veces le dice: "abuelo, soy Caperucita y tú eres el lobo ,o eres un ogro abuelo"... y cuando éste es demasiado convincente en su papel y le da alcance, entonces dice rápidamente "¡ahora eres el abuelo, ahora eres el abuelo!".
Este inocente juego nos ha puesto alguna vez ante situaciones comprometidas, como el otro día. Paula estaba en los columpios. Generalmente no le gusta que le estés empujando todo el rato, sino que la eleves "hasta el cielo" y la dejes sola. Así que su padre y yo estábamos sentados en el parque mientras ella se divertía sola. Cuando ya no se movía, Raúl se acercó a darle un buen empujón. Según agarra la silla, ella le pregunta "¿Quien eres?". Su padre, un poco sordete, no le contesta. Paula insiste, "¿Quien eres?". Pero Raúl, sordo de nuevo o lento de reflejos, sigue sin contestar. Yo, observando desde lejos, vi al padre que mecía en el columpio de al lado, ya un poco mosqueado, mirando con mala cara a Raúl y dispuesto a actuar si la cosa iba más lejos. Paula volvio a insistir "¿Quien eres?"... Y menos mal que su padre respondió rápìdamente esta vez "¡Soy un ogro!" "¡No, papá, un ogro no, un dragón!".
Os pongo su último video favorito, unión de dos de sus cuentos preferidos, Caperucita Roja y Los Tres Cerditos (le encanta lo de las palomitas del final. He comprado maíz para hacer en casa y que lo vea "al natural"):
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sábado, 14 de marzo de 2009
ME ACUERDO TANTO DE TI...
¿Nunca os habeis planteado por qué echais de menos a esas personas que ya no están a nuestro lado? ¿Por qué os acordais de alguien en un momento determinado? ¿Lo que su presencia o ausencia nos ha afectado? Ayer estaba en eso cuando de repente me encontré con un artículo de opinión de Ángel Gabilondo (revista nº40 de Psychologies):
[...] "Me acuerdo de ti, compartimos una memoria común, y desearía hacer contigo algo que por cordial fuera para ambos memorable. Me acuerdo tanto de ti que, como suele decirse, me desvivo por verte, por oírte, por presentir que quizás a ti te ocurra algo similar. No te aconsejo tanta ansiedad, ni tanta turbación. Preferiría que se te pasara. Es decir, que nos viéramos, Lo digo por mi."
A mis familiares, los ausentes, y los presentes a los que hace tiempo que no veo. A mis amigos del colegio, del instituto, de la facultad. A mis adorados gorditos de cuatro patas. A mi primer "gran amor", David. A mi escurridiza y querida Cristina. A mi prima Esther, por todo lo que representa para mi. A todos aquellos que, en algún momento, formaron parte de mi vida. Y a ti, si algún día dejo de verte.
[...] "Me acuerdo de ti, compartimos una memoria común, y desearía hacer contigo algo que por cordial fuera para ambos memorable. Me acuerdo tanto de ti que, como suele decirse, me desvivo por verte, por oírte, por presentir que quizás a ti te ocurra algo similar. No te aconsejo tanta ansiedad, ni tanta turbación. Preferiría que se te pasara. Es decir, que nos viéramos, Lo digo por mi."
A mis familiares, los ausentes, y los presentes a los que hace tiempo que no veo. A mis amigos del colegio, del instituto, de la facultad. A mis adorados gorditos de cuatro patas. A mi primer "gran amor", David. A mi escurridiza y querida Cristina. A mi prima Esther, por todo lo que representa para mi. A todos aquellos que, en algún momento, formaron parte de mi vida. Y a ti, si algún día dejo de verte.
martes, 20 de enero de 2009
MI PEQUEÑA ROBIN HOOD
Contaba la historia que Robin de los Bosques, robaba el dinero a los ricos para repartirlo entre los pobres.
Pues esa historia, que jamas ha podido leer ni leerá nunca una de mis pequeñas brujillas, es lo que intenta emular reiteradamente.
La última, y la que ha inspirado esta entrada, fué la noche del 31 de Diciembre.
Estábamos todos con los nervios propios de los preparativos. Que si dónde ponemos la mesa. Que si dará tiempo a cenar. Abuela, no llores. Paula, hija, ahora no te puedo dar tetita. "Quiero tetita". Espera un poco. "¡Quiero tetita!". Ya lo sé, hija, espera que termine de ayudar a la abuela... ¡¡¡QUIERO TETITAAAAAAAA!!!
Cuando, de repente, ¡PLAF!. Un estrepitoso ruido nos hizo ovidarnos de todo. ¿Qué ha sido eso? Algo se ha caído en la terraza. ¿La terraza? ¡La terraza! ¡Horror! ¡Los perros! ¿Estaba la puerta cerrada? Si, no te preocupes.
La preocupación no era tanto por si alguno de los gorditos se había caído del noveno piso, puesto que sabemos que ninguno tiene tendencias suicidas, como por la comida, que ocupaba todo el suelo de la misma cual fresquera.
Ya, segura de que nuestra cena no peligraba, me acerco a la terraza para comprobar que una de las macetas, ubicadas en el alfeizar de mi antigua ventana, había caído sobre una de las cacerolas ¡Menos mal que estaba con tapa! Al ir a recolocarla ¿qué me encuentro? A ella, la culpable, la mamma, delatada por ser todavía lo suficiéntemente inocente como para no huir sin dejar huellas.
Y lo de las huellas tiene su por qué. Son cuatro las patitas que tiene mi pequeña gordita. Cuatro las que estaban sobre la cama. Y una la cara de sorpresa. Bueno, debería decir dos. La suya por el estruendo y el resultado inesperado de su pequeña incursión, y la mía por verla ahí, pasmada.
Tantos olores, tanta comida, una puerta cerrada... ¡pues habrá que buscar otro punto de acceso! Y lo encontró.
Y la llamo Robin Hood, porque creedme si os digo que si encontrara el modo de repartir tan delicioso botín con sus hijos, lo haría.
Aún recuerdo el día que la pillamos in fraganti, cogiendo algo de comida de un sitio alto y dejándolo caer para que lo saborearan sus cachorros. O cuando, no siento ellos ya tan pequeños, ladraba desesperada porque no había comida o agua en los cacharros, pero una vez repuesto, se retiraba para que ellos se saciaran y luego, si tenía ganas, continuar ella.
Pero no puedo enfadarme. No logro enfadarme. Ella es mi compañera de fatigas. La que aguanta mis llantos y mis desconsuelos. La que se arrima cuando sabe que necesito calor y se aleja sigilosamente cuando lo que busco es soledad. Podría decir que hasta es mi mentora en algunos casos como la crianza. El verle sacar ese instinto animal que nosotros tenemos perdido. Pelear por sus crías como una leona. Atender a sus llamadas con una abnegada disponibilidad. Y dejarles crecer, investigar, aprender... siempre bajo su atenta mirada.
rec.red.enf1.cro.jpg)
Mis dos brujillas de cuatro patas. A la izquierda "la cachorra", Berta. A la derecha, aguantando los embites que le propinaba con el culo su hija, "la mamma", mi muñeca, mi reinona canina, Kilkenny. ¿No son dos preciosidades?
Pues esa historia, que jamas ha podido leer ni leerá nunca una de mis pequeñas brujillas, es lo que intenta emular reiteradamente.
La última, y la que ha inspirado esta entrada, fué la noche del 31 de Diciembre.
Estábamos todos con los nervios propios de los preparativos. Que si dónde ponemos la mesa. Que si dará tiempo a cenar. Abuela, no llores. Paula, hija, ahora no te puedo dar tetita. "Quiero tetita". Espera un poco. "¡Quiero tetita!". Ya lo sé, hija, espera que termine de ayudar a la abuela... ¡¡¡QUIERO TETITAAAAAAAA!!!
Cuando, de repente, ¡PLAF!. Un estrepitoso ruido nos hizo ovidarnos de todo. ¿Qué ha sido eso? Algo se ha caído en la terraza. ¿La terraza? ¡La terraza! ¡Horror! ¡Los perros! ¿Estaba la puerta cerrada? Si, no te preocupes.
La preocupación no era tanto por si alguno de los gorditos se había caído del noveno piso, puesto que sabemos que ninguno tiene tendencias suicidas, como por la comida, que ocupaba todo el suelo de la misma cual fresquera.
Ya, segura de que nuestra cena no peligraba, me acerco a la terraza para comprobar que una de las macetas, ubicadas en el alfeizar de mi antigua ventana, había caído sobre una de las cacerolas ¡Menos mal que estaba con tapa! Al ir a recolocarla ¿qué me encuentro? A ella, la culpable, la mamma, delatada por ser todavía lo suficiéntemente inocente como para no huir sin dejar huellas.
Y lo de las huellas tiene su por qué. Son cuatro las patitas que tiene mi pequeña gordita. Cuatro las que estaban sobre la cama. Y una la cara de sorpresa. Bueno, debería decir dos. La suya por el estruendo y el resultado inesperado de su pequeña incursión, y la mía por verla ahí, pasmada.
Tantos olores, tanta comida, una puerta cerrada... ¡pues habrá que buscar otro punto de acceso! Y lo encontró.
Y la llamo Robin Hood, porque creedme si os digo que si encontrara el modo de repartir tan delicioso botín con sus hijos, lo haría.
Aún recuerdo el día que la pillamos in fraganti, cogiendo algo de comida de un sitio alto y dejándolo caer para que lo saborearan sus cachorros. O cuando, no siento ellos ya tan pequeños, ladraba desesperada porque no había comida o agua en los cacharros, pero una vez repuesto, se retiraba para que ellos se saciaran y luego, si tenía ganas, continuar ella.
Pero no puedo enfadarme. No logro enfadarme. Ella es mi compañera de fatigas. La que aguanta mis llantos y mis desconsuelos. La que se arrima cuando sabe que necesito calor y se aleja sigilosamente cuando lo que busco es soledad. Podría decir que hasta es mi mentora en algunos casos como la crianza. El verle sacar ese instinto animal que nosotros tenemos perdido. Pelear por sus crías como una leona. Atender a sus llamadas con una abnegada disponibilidad. Y dejarles crecer, investigar, aprender... siempre bajo su atenta mirada.
rec.red.enf1.cro.jpg)
Mis dos brujillas de cuatro patas. A la izquierda "la cachorra", Berta. A la derecha, aguantando los embites que le propinaba con el culo su hija, "la mamma", mi muñeca, mi reinona canina, Kilkenny. ¿No son dos preciosidades?
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lunes, 15 de diciembre de 2008
AMIGO INVISIBLE
El sábado recibí el regalo de mi amiga invisible de Criar con el Corazón (www.criarconelcorazon.org). No solo me hizo ilusión por el hecho de recibir un regalo de alguien de quien se puede pensar que solo conoces de cruzar unas cuantas frases, sino que me emocionó ver cuanto cariño e interés había puesto en ello.
No puedo por menos que agradecérselo y enseñaros esas obra de arte (la condición era que debían de ser cosas hechas por nosotras).


Gracias Blanca, por molestarte en buscar una foto de mi hija, por pintarla y permitir que sea el tercer retrato de tu vida, por esas hijas estupendas que te ayudaron a hacer la cajita con los regalos de Paula (unos adornos navideños y unas chuches), por el jabón y sobre todo, por todo el amor que venía dentro de ese paquete.
No puedo por menos que agradecérselo y enseñaros esas obra de arte (la condición era que debían de ser cosas hechas por nosotras).


Gracias Blanca, por molestarte en buscar una foto de mi hija, por pintarla y permitir que sea el tercer retrato de tu vida, por esas hijas estupendas que te ayudaron a hacer la cajita con los regalos de Paula (unos adornos navideños y unas chuches), por el jabón y sobre todo, por todo el amor que venía dentro de ese paquete.
viernes, 14 de noviembre de 2008
DROGAS DURAS
Estoy empaquetando el regalo para unos amigos. Un portabebés. Lo envuelvo con la satisfacción y la culpabilidad del que sabe que está incitando al inocente a la adicción. Una adicción a una droga muy dura. El contacto con tu hijo.
Recuerdo mis inicios en una BabyBjörn que nos dieron unos amigos de mi hermana. ¡¡¡Qué gozada llevar a mi gordita así!!! Pero había algo que fallaba. Ella no llegaba a estar del todo cómoda y yo tampoco.
Unos amigos cometieron el error de preguntar qué queríamos y me acordé de nuestro viaje en tren de Colonia a Amsterdam (hace bastantes años... ¡¡¡más de un lustro!!!), y de una pareja que llevaba a su hijo en "un trapo".
¡¡Eso era otra cosa!!! Del traje de Zara, pasé a uno de Channel. Cómo sería que una de las primeras sonrisas de mi hija la vi mientras me colocaba el foulard. Estaba llorando, en la hamaca, mientras yo hacía cosas en casa. Cogí mi regalo y empecé a hacer el nudo. Ella me miró y sonrió. Desde ese instante supe que ese es su sitio. Ella pegadita a mi, y yo pegadita a ella.
Ya no hablo de si es más cómodo o no que el carrito, ni de sus beneficios o ventajas. No estoy para eso en este momento. Hablo del estado de felicidad y plenitud constante que tienes con tu bebé feliz y cerquita de ti. Sentir que tú eres su casa, su refugio, su fuerza. y notar cómo es él el que te alimenta y tu motor del día a día.
Imaginad cómo os sentís cuando vuestra pareja, esa persona a la que quereis tanto,os pone la mano encima, os acaricia. ¿No os da calor? ¿No sentís amor? Pues mucho mayor es el calor y amor que os da esa criaturita inocente, esa personita que ha pasado, de la noche al día, a ser la persona más importante en vuestra vida. Ese amor, ese contacto, es una droga dura a la que no querreis renunciar.
Como diría Carlos Goñi:
[...]
Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.
Y es que no hay nada mejor
que tener tu sabor corriendo por mis venas.
Nada mejor que el roce de tu piel.
[...]


Ya que he sacado unos versos de contexto... aprovecho para colgar la canción y dedicársela a mi gordito. Mi chico, con el que comparto, entre otras muchas cosas, el placer de portear a nuestra hija:
"El roce de tu piel"
Un vaso de whisky, un hotel diferente,
es más que suficiente para pensar en ti.
Una noche de mayo, con el mar a mi lado,
es ya tarde y tus ojos siguen allí.
Y es que son ideales para perderse en ellos,
y es que uno no aprende ni vivo ni muerto;
son las seis de la tarde,
toco enfrente del puerto,
y no consigo sacarte de mí ni olvidarme de ti.
Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.
Y es que no hay nada mejor
que tener tu sabor corriendo por mis venas.
Nada mejor que el roce de tu piel.
Y me siento desnudo enfrente del espejo
esperando que tú me digas el precio.
No tengo muy claro si lo puedo pagar,
Recojo mis cosas, nena, vuelvo a mi hogar.
Nuestros corazones laten a la vez.
¿Quién soy yo sin ti?
¿Quién eres tu, quién?
El ritmo de la noche viste mi cancion.
Mejor cojo mis cosas, nena, mejor me voy.
Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.
Y es que no hay nada mejor
que tener tu sabor corriendo por mis venas.
Nada mejor que el roce de tu piel.
Hoy lucho y pierdo el sentido
por dormir esta noche en tus brazos.
Hoy se perdio el equilibrio
y la balanza cayó de tu lado, mi amor. (BIS)
Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.
Recuerdo mis inicios en una BabyBjörn que nos dieron unos amigos de mi hermana. ¡¡¡Qué gozada llevar a mi gordita así!!! Pero había algo que fallaba. Ella no llegaba a estar del todo cómoda y yo tampoco.
Unos amigos cometieron el error de preguntar qué queríamos y me acordé de nuestro viaje en tren de Colonia a Amsterdam (hace bastantes años... ¡¡¡más de un lustro!!!), y de una pareja que llevaba a su hijo en "un trapo".
¡¡Eso era otra cosa!!! Del traje de Zara, pasé a uno de Channel. Cómo sería que una de las primeras sonrisas de mi hija la vi mientras me colocaba el foulard. Estaba llorando, en la hamaca, mientras yo hacía cosas en casa. Cogí mi regalo y empecé a hacer el nudo. Ella me miró y sonrió. Desde ese instante supe que ese es su sitio. Ella pegadita a mi, y yo pegadita a ella.
Ya no hablo de si es más cómodo o no que el carrito, ni de sus beneficios o ventajas. No estoy para eso en este momento. Hablo del estado de felicidad y plenitud constante que tienes con tu bebé feliz y cerquita de ti. Sentir que tú eres su casa, su refugio, su fuerza. y notar cómo es él el que te alimenta y tu motor del día a día.
Imaginad cómo os sentís cuando vuestra pareja, esa persona a la que quereis tanto,os pone la mano encima, os acaricia. ¿No os da calor? ¿No sentís amor? Pues mucho mayor es el calor y amor que os da esa criaturita inocente, esa personita que ha pasado, de la noche al día, a ser la persona más importante en vuestra vida. Ese amor, ese contacto, es una droga dura a la que no querreis renunciar.
Como diría Carlos Goñi:
[...]
Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.
Y es que no hay nada mejor
que tener tu sabor corriendo por mis venas.
Nada mejor que el roce de tu piel.
[...]


Ya que he sacado unos versos de contexto... aprovecho para colgar la canción y dedicársela a mi gordito. Mi chico, con el que comparto, entre otras muchas cosas, el placer de portear a nuestra hija:
"El roce de tu piel"
Un vaso de whisky, un hotel diferente,
es más que suficiente para pensar en ti.
Una noche de mayo, con el mar a mi lado,
es ya tarde y tus ojos siguen allí.
Y es que son ideales para perderse en ellos,
y es que uno no aprende ni vivo ni muerto;
son las seis de la tarde,
toco enfrente del puerto,
y no consigo sacarte de mí ni olvidarme de ti.
Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.
Y es que no hay nada mejor
que tener tu sabor corriendo por mis venas.
Nada mejor que el roce de tu piel.
Y me siento desnudo enfrente del espejo
esperando que tú me digas el precio.
No tengo muy claro si lo puedo pagar,
Recojo mis cosas, nena, vuelvo a mi hogar.
Nuestros corazones laten a la vez.
¿Quién soy yo sin ti?
¿Quién eres tu, quién?
El ritmo de la noche viste mi cancion.
Mejor cojo mis cosas, nena, mejor me voy.
Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.
Y es que no hay nada mejor
que tener tu sabor corriendo por mis venas.
Nada mejor que el roce de tu piel.
Hoy lucho y pierdo el sentido
por dormir esta noche en tus brazos.
Hoy se perdio el equilibrio
y la balanza cayó de tu lado, mi amor. (BIS)
Y es que no hay droga más dura
que el amor sin medida.
Es que no hay droga más dura que el roce de tu piel.
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lunes, 20 de octubre de 2008
MI BANDA SONORA
¿Quien no ha encontrado nunca una canción que describe mejor que tu mismo lo que sientes?
Ya os he puesto algunas de las canciones que me gustan. Hoy quiero poneros una que explica perfectamente lo que significa para mi una de las personas más importantes de mi vida. Mi hermana. Siempre que la he escuchado me ha recordado a ella y aunque sé que no quiere que le haga referencia, lo siento, pero lo necesito.
Como ahora mismo no encuentro otra para mis hermanas "postizas", la hago ampliable a ellas también. Mis dos brujillas Esther y Cristina. Dos soles como dos casas.
¡¡¡Va por ustedes!!!
Ya os he puesto algunas de las canciones que me gustan. Hoy quiero poneros una que explica perfectamente lo que significa para mi una de las personas más importantes de mi vida. Mi hermana. Siempre que la he escuchado me ha recordado a ella y aunque sé que no quiere que le haga referencia, lo siento, pero lo necesito.
Como ahora mismo no encuentro otra para mis hermanas "postizas", la hago ampliable a ellas también. Mis dos brujillas Esther y Cristina. Dos soles como dos casas.
¡¡¡Va por ustedes!!!
miércoles, 24 de septiembre de 2008
NOA
Hace doce días una de mis gorditas favoritas dejó de serlo. En compensación tengo una gordita-brujita más. Es una preciosidad, la verdad es que me podría quedar horas mirándola, y entiendo la inundación constante de babas que sufren sus padres en casa.
Tiene la fuerza y el coraje de sus padres.
Su madre. En nuestras conversaciones me suele preguntar bastantes cosas, sobre todo de lactancia, pero de lo que no es consciente es que ella tiene los ojos en los que me miro. Ha luchado por dar el pecho a sus hijos cuando lo ha tenido todo en contra. Cesáreas, separación de los bebés al nacer, incubadoras... Y ahí tiene, a su pequeña "piraña", como la llama cariñosamente, realizando un enganche perfecto con su pequeña boquita.
Como padres les surgen un montón de dudas por si están haciendo las cosas bien. Ayer la duda era el baño. Estas "instructivas" viñetas son para ellos.
¡¡¡Un besote campeones!!!


Obtenidas de: http://humor.desvariandoando.com
Tiene la fuerza y el coraje de sus padres.
Su madre. En nuestras conversaciones me suele preguntar bastantes cosas, sobre todo de lactancia, pero de lo que no es consciente es que ella tiene los ojos en los que me miro. Ha luchado por dar el pecho a sus hijos cuando lo ha tenido todo en contra. Cesáreas, separación de los bebés al nacer, incubadoras... Y ahí tiene, a su pequeña "piraña", como la llama cariñosamente, realizando un enganche perfecto con su pequeña boquita.
Como padres les surgen un montón de dudas por si están haciendo las cosas bien. Ayer la duda era el baño. Estas "instructivas" viñetas son para ellos.
¡¡¡Un besote campeones!!!


Obtenidas de: http://humor.desvariandoando.com
sábado, 14 de junio de 2008
ESOS LOCOS BAJITOS
A vueltas con Serrat.
Ya dije en mi primera entrada que me encanta Serrat. creo que hay situaciones de la vida que las describe como nadie. Este es el caso de la siguiente canción:
"Esos Locos Bajitos"
A menudo los hijos se nos parecen,
así nos dan la primera satisfacción;
esos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.
Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar.
Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dic,
que eso no se hace,
que eso no se toca.
Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.
Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos transmitiendo nuestras frustaciones
con la leche templada
y en cada canción.
Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.
Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.
No sé si lo conseguiré, pero espero y quiero educar a mi hija para "SER". Para ser ella misma, para que persiga sus propios sueños y defienda sus propias ideas. Espero que no me importe su porvenir, solo su felicidad. Si ella es feliz es porque todo está bien. Que sufra solo por aquellas cosas de las que no soy responsable y que ,efectivamente, tome sus propias decisiones. Se equivoque o no, porque quiero que mi hija sea dueña de su vida y pueda decir que su madre estuvo allí, apoyándola en todo, estuviera de acuerdo o no. Sé que es dificil, que en muchos casos tendré que recorrer lo andado y reconocer que me equivoqué. Pero ese es mi sueño y lucharé para conseguirlo. Sé que mi mejor maestra y la que me indicará el camino es ella... espero no estar ciega y sorda y ver claramente sus señales.
Ya dije en mi primera entrada que me encanta Serrat. creo que hay situaciones de la vida que las describe como nadie. Este es el caso de la siguiente canción:
"Esos Locos Bajitos"
A menudo los hijos se nos parecen,
así nos dan la primera satisfacción;
esos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.
Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar.
Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dic,
que eso no se hace,
que eso no se toca.
Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.
Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos transmitiendo nuestras frustaciones
con la leche templada
y en cada canción.
Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.
Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.
No sé si lo conseguiré, pero espero y quiero educar a mi hija para "SER". Para ser ella misma, para que persiga sus propios sueños y defienda sus propias ideas. Espero que no me importe su porvenir, solo su felicidad. Si ella es feliz es porque todo está bien. Que sufra solo por aquellas cosas de las que no soy responsable y que ,efectivamente, tome sus propias decisiones. Se equivoque o no, porque quiero que mi hija sea dueña de su vida y pueda decir que su madre estuvo allí, apoyándola en todo, estuviera de acuerdo o no. Sé que es dificil, que en muchos casos tendré que recorrer lo andado y reconocer que me equivoqué. Pero ese es mi sueño y lucharé para conseguirlo. Sé que mi mejor maestra y la que me indicará el camino es ella... espero no estar ciega y sorda y ver claramente sus señales.
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martes, 6 de mayo de 2008
CON GANAS DE BRONCA
¿Nunca habeis tenido un mal día? ¿Os habeis levantado con el pie izquierdo y teníais ganas de bronca por todo? Bueno, pues eso es lo que le ha debido de pasar a mi gordita esta tarde. La he recogido en la guarde y me han dicho que fenomenal, eso significa que se ha pasado el día cantando, como es su costumbre. Hemos llegado a casa, le he dado "tita" y comenzó el calvario.
Que quiere "tele" (su padre la ha viciado). Le pongo el famoso "Cantajuegos 3" y quiere oir "caita" (La casita). No han dado tres acordes y quiere oir "pepe". Lo cambio. Tres acordes y quiere oir "caita". Luego que quiere ver "yoo" (Pocoyo). A final, tanto cambiar, el DVD ha dicho que se ha cansado de currar.
Nos vamos a su cuarto, ponemos música, pero nada le gusta.
Salimos a la calle. Vamos al parque en el triciclo y allí de un columpio a otro. Si le intentaba ayudar me decía llorando "¡¡¡No, muy mal!!!" (lo ha aprendido en la guardería y se pasa todo el día con esa frase en la boca. A ellos les hace mucha gracia... a mi ninguna).
La pobre ha estado llorando todo la tarde. Creo que tenía uno de esos momentos en los que "no te aguantas ni a ti misma". El problema es que yo también estaba cansada y a punto de volverme una madre insoportable y gritona. Hasta he tenido un intento fallido de llevármela a la fuerza.
En estos casos suele venir bien que esté tu pareja cerca, porque se reparte la carga. Pero no era mi caso, su padre estaba trabajando y "haciendo horitas porque el trabajo no sale" (oposite a funcionario para trabajar más ¿alguien lo entiende?).
Total, que rebuscando he encontrado esta tira de Mafalda y creo que nos viene al pelo:
Tengo que decir que al final se ha solucionado. La he dejado llorar y la he brindado mi apoyo si lo quería. Más tarde nos hemos ido a casita y hemos curado "el berrinche" con un poco de chocolate. ¡¡¡No hay nada que un buen dulce no cure!!!
Que quiere "tele" (su padre la ha viciado). Le pongo el famoso "Cantajuegos 3" y quiere oir "caita" (La casita). No han dado tres acordes y quiere oir "pepe". Lo cambio. Tres acordes y quiere oir "caita". Luego que quiere ver "yoo" (Pocoyo). A final, tanto cambiar, el DVD ha dicho que se ha cansado de currar.
Nos vamos a su cuarto, ponemos música, pero nada le gusta.
Salimos a la calle. Vamos al parque en el triciclo y allí de un columpio a otro. Si le intentaba ayudar me decía llorando "¡¡¡No, muy mal!!!" (lo ha aprendido en la guardería y se pasa todo el día con esa frase en la boca. A ellos les hace mucha gracia... a mi ninguna).
La pobre ha estado llorando todo la tarde. Creo que tenía uno de esos momentos en los que "no te aguantas ni a ti misma". El problema es que yo también estaba cansada y a punto de volverme una madre insoportable y gritona. Hasta he tenido un intento fallido de llevármela a la fuerza.
En estos casos suele venir bien que esté tu pareja cerca, porque se reparte la carga. Pero no era mi caso, su padre estaba trabajando y "haciendo horitas porque el trabajo no sale" (oposite a funcionario para trabajar más ¿alguien lo entiende?).
Total, que rebuscando he encontrado esta tira de Mafalda y creo que nos viene al pelo:
Tengo que decir que al final se ha solucionado. La he dejado llorar y la he brindado mi apoyo si lo quería. Más tarde nos hemos ido a casita y hemos curado "el berrinche" con un poco de chocolate. ¡¡¡No hay nada que un buen dulce no cure!!!
domingo, 4 de mayo de 2008
MI GORDITA-BRUJITA
Los duendes de mi casa me han querido dar una sorpresa. Sabían que me hacía mucha ilusión recibir el regalo de mi gordita hoy... y lo han mantenido escondido durante todo el fin de semana. El viernes mi madre rebuscó en la mochila de mi hija y no encontró nada. El sábado mi marido revolvió toda la mochila para sacar la ropa sucia, y tampoco lo descubrió. Y he sido yo, esta mañana, la que ha encontrado su regalo, perfectamente mimetizado con uno de los laterales de su bolsa.
Es el marco de fotos más bonito y colorido de toda la casa.

El nacimiento de mi gordita ha sido una revolución mental. Fue sentirla salir de mis entrañas y cambiar mi forma de ver el mundo. La verdad es que muchas veces no se entiende, cómo unos seres tan pequeñitos son capaces de enseñarte tanto y de darte auténticas lecciones de humanidad. Podría decir que mi hija me ha hecho sentir que había otra forma de educar distinta al griterío, las amenazas, el cachete y el dejar llorar. La que me hizo interesarme en otras formas de educar, y de criar basadas en el apego. La que hizo que diera con un grupo de personas fantástico, dispuesto a luchar contra el mundo y a demostrar que su forma de entender la educación, lejos de dar como resultado niños consentidos y malcriados, da niños seguros de si mismos y respetuosos con los demás. Fue mi gordita la que me hizo entender que no hay nada más importante que su risa, y que eso requiere mi tiempo y dedicación.
¡¡¡Por un mundo lleno de sonrisas!!!

Viñetas obtenidas de bebesymás.com (día 29 de Abril) y de El País Digital (día 4 de Mayo) respectivamente.
Es el marco de fotos más bonito y colorido de toda la casa.

El nacimiento de mi gordita ha sido una revolución mental. Fue sentirla salir de mis entrañas y cambiar mi forma de ver el mundo. La verdad es que muchas veces no se entiende, cómo unos seres tan pequeñitos son capaces de enseñarte tanto y de darte auténticas lecciones de humanidad. Podría decir que mi hija me ha hecho sentir que había otra forma de educar distinta al griterío, las amenazas, el cachete y el dejar llorar. La que me hizo interesarme en otras formas de educar, y de criar basadas en el apego. La que hizo que diera con un grupo de personas fantástico, dispuesto a luchar contra el mundo y a demostrar que su forma de entender la educación, lejos de dar como resultado niños consentidos y malcriados, da niños seguros de si mismos y respetuosos con los demás. Fue mi gordita la que me hizo entender que no hay nada más importante que su risa, y que eso requiere mi tiempo y dedicación.
¡¡¡Por un mundo lleno de sonrisas!!!

Viñetas obtenidas de bebesymás.com (día 29 de Abril) y de El País Digital (día 4 de Mayo) respectivamente.
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