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miércoles, 16 de diciembre de 2009

REGALOS "DIFERENTES"

Como dice mi hija Paula, si queréis hacer un regalo "diferente" a los amantes de los perros, os invito a pasaros por el Hotel T3 Tirol, desde mañana día 17 por la tarde, hasta el domingo 20. Una muestra de lo que os encontrareis:



También podéis pasaros por su web: www.cesarspetlosophy.com

domingo, 29 de noviembre de 2009

FAUNIA

El otro día nos acercamos por primera vez a Faunia. Aquí os dejo algunas fotitos:


Los perritos de la pradera


Observando el estanque


Los pingüinos


Ahora soy un conejito


Ahora una tortuguita


¡Mi tamaño frente al de un elefante marino!


Recorriendo el mapa mundi


Con los lemures


¡Se está comiendo una hojita que le he dado!


Otro Lemur


Un precioso Tucán

La verdad es que estamos sacando un montón de fotos de animales. La idea es buscar información y hacer unas fichas para poder aprender más de ellos.

martes, 20 de enero de 2009

MI PEQUEÑA ROBIN HOOD

Contaba la historia que Robin de los Bosques, robaba el dinero a los ricos para repartirlo entre los pobres.

Pues esa historia, que jamas ha podido leer ni leerá nunca una de mis pequeñas brujillas, es lo que intenta emular reiteradamente.

La última, y la que ha inspirado esta entrada, fué la noche del 31 de Diciembre.

Estábamos todos con los nervios propios de los preparativos. Que si dónde ponemos la mesa. Que si dará tiempo a cenar. Abuela, no llores. Paula, hija, ahora no te puedo dar tetita. "Quiero tetita". Espera un poco. "¡Quiero tetita!". Ya lo sé, hija, espera que termine de ayudar a la abuela... ¡¡¡QUIERO TETITAAAAAAAA!!!

Cuando, de repente, ¡PLAF!. Un estrepitoso ruido nos hizo ovidarnos de todo. ¿Qué ha sido eso? Algo se ha caído en la terraza. ¿La terraza? ¡La terraza! ¡Horror! ¡Los perros! ¿Estaba la puerta cerrada? Si, no te preocupes.

La preocupación no era tanto por si alguno de los gorditos se había caído del noveno piso, puesto que sabemos que ninguno tiene tendencias suicidas, como por la comida, que ocupaba todo el suelo de la misma cual fresquera.

Ya, segura de que nuestra cena no peligraba, me acerco a la terraza para comprobar que una de las macetas, ubicadas en el alfeizar de mi antigua ventana, había caído sobre una de las cacerolas ¡Menos mal que estaba con tapa! Al ir a recolocarla ¿qué me encuentro? A ella, la culpable, la mamma, delatada por ser todavía lo suficiéntemente inocente como para no huir sin dejar huellas.

Y lo de las huellas tiene su por qué. Son cuatro las patitas que tiene mi pequeña gordita. Cuatro las que estaban sobre la cama. Y una la cara de sorpresa. Bueno, debería decir dos. La suya por el estruendo y el resultado inesperado de su pequeña incursión, y la mía por verla ahí, pasmada.

Tantos olores, tanta comida, una puerta cerrada... ¡pues habrá que buscar otro punto de acceso! Y lo encontró.

Y la llamo Robin Hood, porque creedme si os digo que si encontrara el modo de repartir tan delicioso botín con sus hijos, lo haría.

Aún recuerdo el día que la pillamos in fraganti, cogiendo algo de comida de un sitio alto y dejándolo caer para que lo saborearan sus cachorros. O cuando, no siento ellos ya tan pequeños, ladraba desesperada porque no había comida o agua en los cacharros, pero una vez repuesto, se retiraba para que ellos se saciaran y luego, si tenía ganas, continuar ella.

Pero no puedo enfadarme. No logro enfadarme. Ella es mi compañera de fatigas. La que aguanta mis llantos y mis desconsuelos. La que se arrima cuando sabe que necesito calor y se aleja sigilosamente cuando lo que busco es soledad. Podría decir que hasta es mi mentora en algunos casos como la crianza. El verle sacar ese instinto animal que nosotros tenemos perdido. Pelear por sus crías como una leona. Atender a sus llamadas con una abnegada disponibilidad. Y dejarles crecer, investigar, aprender... siempre bajo su atenta mirada.


Mis dos brujillas de cuatro patas. A la izquierda "la cachorra", Berta. A la derecha, aguantando los embites que le propinaba con el culo su hija, "la mamma", mi muñeca, mi reinona canina, Kilkenny. ¿No son dos preciosidades?

martes, 30 de septiembre de 2008

PALOMAS

¿Alguna vez os he dicho que odio a las palomas?

Pues ya os habeis enterado. Las odio, no entiendo que la gente les echa miguitas de pan, son una plaga, son ratas con alas.

Lo peor de todo es cuando lavas la ropa, la tiendes con todo tu amor y cuando la vas a retirar... ¡¡¡zas!!! ¡¡¡cagadita al canto!!! ¿Cagadita? Bueno, por decir algo, porque hay veces en las que me cuestiono si por la noche he sido abducida por los marcianos y trasladada a Alcalá de Henares. Comer, no sé lo que comerán, pero vistas las evidencias que dejan en mi colada, cagan como cigueñas. ¡¡¡Por Dios, que las vea un veterinario, que las palomas de mi casa tienen colitis!!!



Imágenes obtenidas de http://miembeleco.com/Chistes.html y http://losmejoreschistesgraficos.blogspot.com respectivamente.

Edito por si hiero alguna sensibilidad. Simplemente no las soporto, me encantan los animales y las palomas también, pero a estas en el campo, como antes, en el palomar, en el pueblo de mis abuelos. Del mismo modo no soporto verlas sufrir con las patas como muñones de haber pisado algún chicle, o porque alguien las ha golpeado.