Últimamente el cumple de la peque nos pilla de viaje, por lo que lo celebramos dos veces. Una en la playa y otra en Madrid. Lo bueno de esto es que puedes hacer todas las cosas.
En este caso, con los amigos de la playa, lo celebramos en un parque de bolas, que era lo que ella quería desde hacía tiempo. Se lo pasaron genial. Era un parque grande, con toboganes gigantes, pista americana castillo hinchable y cama elástica.
Se nos coló un pequeño piratilla:
En Madrid lo celebramos de nuevo, pero casi no tengo fotos. Comimos paella y desde aquí un hurra al cocinero ¡hip, hip, hurra! De la guerra de agua intenté sacar alguna, pero estaba demasiado ocupada en procurar que la cámara no fuera sumergida bajo un cubazo. Eso si, hasta los más peques participaron a su manera. Tuvimos un mago de verdad rodeado de niños y unas velas que soplar... varias veces
Y como no, para terminar... ¡piñata!
Somos el resultado de nuestras vivencias y de lo que nos hemos dejado moldear por los personajes que forman parte de ellas.
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jueves, 25 de agosto de 2011
martes, 26 de julio de 2011
DE VACANCES
Si fuera por el tiempo que llevo sin escribir en el blog casi parecería que son meses ¿no? ¡Qué más quisiera! Mas bien ha sido la falta de tiempo... muchas cosas por hacer, muchos planes y pocas horas para hacerlas todas. Y en estos días ¿quien no se queja por la falta de tiempo? ¿Quien no pide unos minutitos más al día? ¡Yo hay veces que sueño con poder detenerlo!
Pero ya está bien de quejas y lamentos. Ahora son las vacaciones, unos nos vamos antes, otros después y todos envidiamos las vacaciones de los pequeños de la casa. Yo os invito a meteros en la maleta de las nuestras. A acompañarnos en nuestros juegos, risas y hasta sumiros en un profundo sueño y descansar un poquito.
¡¡¡FELICES VACACIONES A TODOS!!!
Pero ya está bien de quejas y lamentos. Ahora son las vacaciones, unos nos vamos antes, otros después y todos envidiamos las vacaciones de los pequeños de la casa. Yo os invito a meteros en la maleta de las nuestras. A acompañarnos en nuestros juegos, risas y hasta sumiros en un profundo sueño y descansar un poquito.
¡¡¡FELICES VACACIONES A TODOS!!!
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jueves, 6 de mayo de 2010
VIERNES MUDO: PROBANDO LA CÁMARA NUEVA
Regalo de Oscar y Susana. Queda total con los ACDC, los zapatitos de ovejitas y el dedo en la boca ¿no creéis?... vamos, que pese a ser el viernes mudo, no me he podido reprimir el comentario :)
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viernes, 15 de enero de 2010
VIERNES MUDO: MIS DOS AMORES
lunes, 12 de octubre de 2009
EN GREDOS CON PAULA
Hace unos días nos fuimos a gastar nuestro regalito de reyes, una tarjeta para hoteles rusticae. Dado mi estado no podíamos irnos muy lejos, no vaya a ser que nos tocase parir en mitad del camino. Al final optamos por Ávila y la Sierra de Gredos. En concreto Hoyos del Espino. Por cierto, que pueblo tan pequeño, qué cantidad de bares... ¡¡¡y todos llenos!!!
Decidimos hacer una pequeña marcha con Paula siguiendo el río. Objetivo "Las Chorreras". Una inundación de experiencias nuevas para mi gordita: comió moras de las de verdad (y no las gominolas), recogió "tomatitos", cruzó el río por un puente de madera, saltó y se sentó en las rocas, caminó entre vacas y terneritos casi recién nacidos (algunos llevaban colgando todavía el cordón umbilical), sacamos fotos a los caballos y, por fin, llegamos a Las Chorreras.
Escondida tras el árbol

Cruzando el río

Sentadas en las piedras

Los caballos


¡¡¡Por fin Las Chorreras!!!

Mientras papá elegía restaurante vimos como les cambiaban las herraduras a unos caballos y decidíamos cual nos gustaba más.
Al terminar la comida jugó con un saltamontes. Le tocaba con una hojita y la criaturita saltaba... tanto jugó que llegó un momento en el que, no sé si por la confianza en que no le iban a hacer nada o por agotamiento (me inclino por esto último), el pobre se quedaba quieto mientras Paula le hacía camas y casitas con hojas y le acariciaba.
También ese fin de semana, y para finalizar, Paula aprendió a sacar fotos con la cámara de papá:
Los comienzos


Las buenas




Las creativas



¿A que quedan chulas así?

Decidimos hacer una pequeña marcha con Paula siguiendo el río. Objetivo "Las Chorreras". Una inundación de experiencias nuevas para mi gordita: comió moras de las de verdad (y no las gominolas), recogió "tomatitos", cruzó el río por un puente de madera, saltó y se sentó en las rocas, caminó entre vacas y terneritos casi recién nacidos (algunos llevaban colgando todavía el cordón umbilical), sacamos fotos a los caballos y, por fin, llegamos a Las Chorreras.
Escondida tras el árbol

Cruzando el río

Sentadas en las piedras

Los caballos


¡¡¡Por fin Las Chorreras!!!

Mientras papá elegía restaurante vimos como les cambiaban las herraduras a unos caballos y decidíamos cual nos gustaba más.
Al terminar la comida jugó con un saltamontes. Le tocaba con una hojita y la criaturita saltaba... tanto jugó que llegó un momento en el que, no sé si por la confianza en que no le iban a hacer nada o por agotamiento (me inclino por esto último), el pobre se quedaba quieto mientras Paula le hacía camas y casitas con hojas y le acariciaba.
También ese fin de semana, y para finalizar, Paula aprendió a sacar fotos con la cámara de papá:
Los comienzos


Las buenas




Las creativas



¿A que quedan chulas así?

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jueves, 10 de septiembre de 2009
JUEGO SIMBÓLICO
Todos hemos jugado alguna vez a ser médicos, maestros, policías, padres. En fin, nuestros héroes de la infancia. Yo, por lo menos, no le daba mucha importancia hasta que he visto a mi hija.
Desde bien pequeña representa perfectamente los personajes. Si un día va al médico, lo siguiente que hace es curar a sus muñecos. Si me acompaña al veterinario, enseguida llega a casa y es "Carolina" salvando a sus animalitos. Si vamos a la peluquería, se convierte en Santi y nos "arregla" a todos en la casa el pelo. Pero su mayor referencia, no nos engañemos, somos sus padres. Así cocina, besa a sus muñecos, les da tetita...
Gracias a esa capacidad de reproducir las situaciones diarias, nos dimos cuenta de que algo iba mal en la guardería. Castigaba a sus muñecos, les chillaba, y cuando le preguntabas por qué lo hacía contestaba "es que se ha portado mal, se ha levantado" o algo parecido. Algunas madres lo comentamos y todas habíamos notado ese cambio de actitud. La profesora había cambiado y el trato no era el mismo, algo evidente.
Aunque tienen un carácter propio, son "personitas" como se define mi hija, no podemos negar que somos su referencia. Somos su mayor ídolo y su ejemplo a seguir. Si les observamos podemos darnos cuenta de lo que estamos haciendo bien o mal.
Ayer me di cuenta de que hay algo que debo cambiar.
Siempre he sabido que era mal hablada, pero no le he dado importancia, o por lo menos no la suficiente, hasta que he tenido un hijo. Mis reiterados tacos, unidos a su fantástica memoria y a su facilidad de imitación son una bomba mal sonante. Y no digo que los que me rodean no digan nada que mi hija no pueda captar, pero si que no les va a influir tanto.
Tenía consulta médica y como no quedaba muy claro el horario de la cita y no quería tener a Paula mucho tiempo aburrida en la sala de espera, se quedó con mi hermana y con mi madre. Cuando vuelvo a recogerla me dice mi hermana: "lleva toda la mañana con la palabra cabronas". Y yo, pues no sé de quien lo habrá oído. ¿Que no lo sé? ¡¡¡Si me paso el día diciendo a las perras cuando hacen alguna trastada, "serán cabronas"!!! Pues efectivamente, fue su palabra favorita durante toda la mañana. Salimos a la calle y yo, toda orgullosa de mi niña, diciéndole, "princesa párate en ese árbol" o "tesoro ven por aquí" y mi gordi, que es un solete, haciendo caso... pero de repente, delante de los abuelitos que nos miran con cariño, nos suelta: "¡Cabronas, esperad!". ¡¡¡Pero si mi princesa se parece más a Shrek que a Blancanieves!!!
Hoy vamos al garage a por el coche. Ella montadita en su moto. Entra en el ascensor, se da un golpe contra la pared del fondo y suelta "¡Me cago en su padre"! Yo, blanca, intentando no darle importancia para ver si se le olvida, pero cuando salimos a la calle sigue diciendo "¡me cago en su padre, este timbre no funciona (el de la moto)!". También me considero culpable de ese improperio. Seguimos andando y grita "¡gilipollas!" y hasta que no estamos en el coche la retaila no cambia a "¡Gilipollas!, mamá he dicho gilipollas, pita". Entonces yo identifico el momento, dos días antes llevando a mi hermana al trabajo un camión me pita porque reduzco hasta la velocidad que me marca la señal de tráfico y no le sienta bien, me pita. Al rato me adelanta, teniendo que cruzar dos carriles ya que el coche del carril de al lado ha pensado lo mismo que yo, no voy a pagar una multa por exceso de velocidad. Al ponerse a nuestra altura nos pita de nuevo. Yo suelto "¡será gilipollas!" y le devuelvo la pitada.
Esto me recuerda a la anécdota que me comentaba una amiga hace unos días. LLevando su marido al peque en el coche, un mercedes les hace una pirula y dice "¿ese del mercedes es un g¡lipollas!". Al día siguiente un mercedes les adelanta y el niño le dice (con dos añitos) "¡papá, ese de la estrella es un gilipollas!". Lo dicho, tenemos que tener cuidado con lo que decimos, yo, desde luego y... ¿no os ha llamado la atención que no solo se quedara con el insulto, sino también con la marca del coche?
Objetivo: morderme la lengua para que mi niña no tenga el mismo vocabulario que un camionero... o su madre.
Desde bien pequeña representa perfectamente los personajes. Si un día va al médico, lo siguiente que hace es curar a sus muñecos. Si me acompaña al veterinario, enseguida llega a casa y es "Carolina" salvando a sus animalitos. Si vamos a la peluquería, se convierte en Santi y nos "arregla" a todos en la casa el pelo. Pero su mayor referencia, no nos engañemos, somos sus padres. Así cocina, besa a sus muñecos, les da tetita...
Gracias a esa capacidad de reproducir las situaciones diarias, nos dimos cuenta de que algo iba mal en la guardería. Castigaba a sus muñecos, les chillaba, y cuando le preguntabas por qué lo hacía contestaba "es que se ha portado mal, se ha levantado" o algo parecido. Algunas madres lo comentamos y todas habíamos notado ese cambio de actitud. La profesora había cambiado y el trato no era el mismo, algo evidente.
Aunque tienen un carácter propio, son "personitas" como se define mi hija, no podemos negar que somos su referencia. Somos su mayor ídolo y su ejemplo a seguir. Si les observamos podemos darnos cuenta de lo que estamos haciendo bien o mal.
Ayer me di cuenta de que hay algo que debo cambiar.
Siempre he sabido que era mal hablada, pero no le he dado importancia, o por lo menos no la suficiente, hasta que he tenido un hijo. Mis reiterados tacos, unidos a su fantástica memoria y a su facilidad de imitación son una bomba mal sonante. Y no digo que los que me rodean no digan nada que mi hija no pueda captar, pero si que no les va a influir tanto.
Tenía consulta médica y como no quedaba muy claro el horario de la cita y no quería tener a Paula mucho tiempo aburrida en la sala de espera, se quedó con mi hermana y con mi madre. Cuando vuelvo a recogerla me dice mi hermana: "lleva toda la mañana con la palabra cabronas". Y yo, pues no sé de quien lo habrá oído. ¿Que no lo sé? ¡¡¡Si me paso el día diciendo a las perras cuando hacen alguna trastada, "serán cabronas"!!! Pues efectivamente, fue su palabra favorita durante toda la mañana. Salimos a la calle y yo, toda orgullosa de mi niña, diciéndole, "princesa párate en ese árbol" o "tesoro ven por aquí" y mi gordi, que es un solete, haciendo caso... pero de repente, delante de los abuelitos que nos miran con cariño, nos suelta: "¡Cabronas, esperad!". ¡¡¡Pero si mi princesa se parece más a Shrek que a Blancanieves!!!
Hoy vamos al garage a por el coche. Ella montadita en su moto. Entra en el ascensor, se da un golpe contra la pared del fondo y suelta "¡Me cago en su padre"! Yo, blanca, intentando no darle importancia para ver si se le olvida, pero cuando salimos a la calle sigue diciendo "¡me cago en su padre, este timbre no funciona (el de la moto)!". También me considero culpable de ese improperio. Seguimos andando y grita "¡gilipollas!" y hasta que no estamos en el coche la retaila no cambia a "¡Gilipollas!, mamá he dicho gilipollas, pita". Entonces yo identifico el momento, dos días antes llevando a mi hermana al trabajo un camión me pita porque reduzco hasta la velocidad que me marca la señal de tráfico y no le sienta bien, me pita. Al rato me adelanta, teniendo que cruzar dos carriles ya que el coche del carril de al lado ha pensado lo mismo que yo, no voy a pagar una multa por exceso de velocidad. Al ponerse a nuestra altura nos pita de nuevo. Yo suelto "¡será gilipollas!" y le devuelvo la pitada.
Esto me recuerda a la anécdota que me comentaba una amiga hace unos días. LLevando su marido al peque en el coche, un mercedes les hace una pirula y dice "¿ese del mercedes es un g¡lipollas!". Al día siguiente un mercedes les adelanta y el niño le dice (con dos añitos) "¡papá, ese de la estrella es un gilipollas!". Lo dicho, tenemos que tener cuidado con lo que decimos, yo, desde luego y... ¿no os ha llamado la atención que no solo se quedara con el insulto, sino también con la marca del coche?
Objetivo: morderme la lengua para que mi niña no tenga el mismo vocabulario que un camionero... o su madre.
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lunes, 24 de agosto de 2009
RISAS PASADAS POR AGUA
Este sábado, ya en Madrid, celebramos el cumple de Paula. En su día hicimos una minifiesta con su amiguita de la playa, Lucía, y una parte de los abuelos. Esta vez fue la mulitudinaria que solemos hacer con los amigos y familiares que pueden venir.
La verdad es que a pesar de ser una fecha tan mala, el grupo suele salir numeroso.
Para los que no fueron, aquí les pongo un resumen para desatar envidias. ¡Lástima que no tenga fotos de todo lo que os cuento!
Comenzamos el jaleillo a eso de la una, cuando vino el cocinero, mi tío Carlos. A unos cuantos de los que llegaron después les tocó hacer de "pinches". ¡¡¡Vaya paellita rica que nos comimos!!! (de esto no tengo fotos, pero os la imagináis).
Para sobrellevar "la caló", los peques se metieron en la piscina... ¿solo los peques? Alguien más se animó.



Para los mayores nos tenían preparado otro "remojo" diferente... desde las pistolas de agua, pasando por las mangueras, los cubazos y los "piscinazos". Al final, menos dos o tres desafortunados que siguieron sufriendo este insoportable calor estival, el resto terminamos bien pasaditos por agua.
Los Instigadores




El cazador "cazado"

Los primeros remojados

Los que pensaban que se quedarían como meros espectadores


Luego cama elástica para los peques, tarta con velitas, piñata... y para los que aguantaron (pocos fueron los campeones, la verdad), cenita de barbacoa y horno de leña.



Para no romper la tradición sobró un montón de comida.
Por cierto, tengo que decir que fui una de las remojadas. No respetaron ni el hecho de ser anfitriona, ni reportera, ni de tener barrigota. ¡¡¡Habrase visto!!!
La verdad es que a pesar de ser una fecha tan mala, el grupo suele salir numeroso.
Para los que no fueron, aquí les pongo un resumen para desatar envidias. ¡Lástima que no tenga fotos de todo lo que os cuento!
Comenzamos el jaleillo a eso de la una, cuando vino el cocinero, mi tío Carlos. A unos cuantos de los que llegaron después les tocó hacer de "pinches". ¡¡¡Vaya paellita rica que nos comimos!!! (de esto no tengo fotos, pero os la imagináis).
Para sobrellevar "la caló", los peques se metieron en la piscina... ¿solo los peques? Alguien más se animó.



Para los mayores nos tenían preparado otro "remojo" diferente... desde las pistolas de agua, pasando por las mangueras, los cubazos y los "piscinazos". Al final, menos dos o tres desafortunados que siguieron sufriendo este insoportable calor estival, el resto terminamos bien pasaditos por agua.
Los Instigadores




El cazador "cazado"

Los primeros remojados

Los que pensaban que se quedarían como meros espectadores


Luego cama elástica para los peques, tarta con velitas, piñata... y para los que aguantaron (pocos fueron los campeones, la verdad), cenita de barbacoa y horno de leña.



Para no romper la tradición sobró un montón de comida.
Por cierto, tengo que decir que fui una de las remojadas. No respetaron ni el hecho de ser anfitriona, ni reportera, ni de tener barrigota. ¡¡¡Habrase visto!!!
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