Decidimos hacer una pequeña marcha con Paula siguiendo el río. Objetivo "Las Chorreras". Una inundación de experiencias nuevas para mi gordita: comió moras de las de verdad (y no las gominolas), recogió "tomatitos", cruzó el río por un puente de madera, saltó y se sentó en las rocas, caminó entre vacas y terneritos casi recién nacidos (algunos llevaban colgando todavía el cordón umbilical), sacamos fotos a los caballos y, por fin, llegamos a Las Chorreras.
Escondida tras el árbol

Cruzando el río

Sentadas en las piedras

Los caballos


¡¡¡Por fin Las Chorreras!!!

Mientras papá elegía restaurante vimos como les cambiaban las herraduras a unos caballos y decidíamos cual nos gustaba más.
Al terminar la comida jugó con un saltamontes. Le tocaba con una hojita y la criaturita saltaba... tanto jugó que llegó un momento en el que, no sé si por la confianza en que no le iban a hacer nada o por agotamiento (me inclino por esto último), el pobre se quedaba quieto mientras Paula le hacía camas y casitas con hojas y le acariciaba.
También ese fin de semana, y para finalizar, Paula aprendió a sacar fotos con la cámara de papá:
Los comienzos


Las buenas




Las creativas



¿A que quedan chulas así?


1 comentario:
Me parece que va camino que quitarle el puesto a su mamá.
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