sábado, 8 de agosto de 2009

TRES AÑOS DE LACTANCIA MATERNA


Paula y "una parte de mi".

Dentro de poco mi gordita y yo cumpliremos los tres años de lactancia.

Antes de tenerla en mis brazos nunca pensé que llegaríamos a tanto. Bueno, si he de ser sincera, cuando la tuve tampoco lo pensé. E incluso ahora, embarazada, cuando pienso en el dolor de mis pezones en algunos momentos, no sé cómo lo hemos conseguido. Siempre he dicho que Paula ha mamado por cabezonería... ¿habrá salido a sus padres?

Los comienzos. Hospital Doce de Octubre.
Con el parto no os vuelvo a aburrir, ya os he contado bastante... y ya os tocará leerme más. La lactancia fue el mismo cantar. Lo primero, todo el mundo te dice que le des el pecho y tú estás convencida de que es lo mejor y que es lo que quieres hacer. Es lo natural ¿no? ¿Natural? ¿Y si es así por qué Paula no se engacha? Solución, consulta a las enfermeras. ¡¡¡Quien me mandaría!!! Los remedios, despertarle dando tobitas en los pies y cuando llore a rabiar le metes la teta en la boca. Si, si, como lo leéis, ahí le enchufas la teta, que entre hipo e hipo lo mismo traga algo. Como a malas soluciones peores remedios, a la enana le dio ictericia y se la llevaron a dar "rayitos UVA". Muy morena no salió, pero si con unos cuantos biberones que le endiñaron sin avisar y sin permiso.

Continuamos. Llegada a casa.
La enana y yo seguimos sin acoplarnos a esto de la lactancia. Ella con su hambre y yo con mi dolor de pezones (¡Ay si hubiera sabido antes lo que sé ahora!). Las mismas técnicas aprendidas en el hospital que gracias a Dios fuimos ignorando. Grietas en las que te cabe la uña entera (y por aquel entonces las llevaba largas). El enganche era un suplicio, además de que lo más suave que salía por mi boca, para descargar el dolor, eran piropos del tipo "tacos gordos" dirigidos a mi pitufina. Lo bueno es que quedaba claro que Paula comía, engordaba 500-700 gramos de media a la semana. ¿La solución a mis grietas? Estar como la Venus de Milo, todo el día con las tetas al aire. ¿Me imaginais? Desnuda de cintura para arriba, solo con las tiras del sujetador de lactancia. Vamos que me pensé mucho acercarme a "Mundo Mágico" en Atocha y comprármelo de cuero. Por lo menos estaría sexy y no ridícula. Si ya le añado el látigo... lo más (bueno, digo yo, porque nunca lo he probado).

En este tiempo pensé en dejarlo unas cuantas veces e incluso gritar del dolor diciendo que era imposible que mi lechoncito tuviera hambre. Esta última parte me la recuerda mi madre cuando digo que lo dejaremos cuando las dos implicadas estemos de acuerdo.

El pediatra o cómo joder la lactancia.
¿Qué por qué? Por sus malos consejos. Aunque tengo que decir que fueron sus incongruencias las que nos llevaron por el buen camino. A los dos meses: "Uf, esta niña engorda mucho, vaya leche que tienes. Has de darle solo 10 minutos de cada pecho y deja mínimo 3 horas entre tomas, pero nunca más de 4". Y mi pregunta: "¿pero la lactancia no tiene que ser a demanda?" "pues eso, entre 3 y 4 horas". ¡¡¡Joder con la demanda!!! Le hice caso en los 10 minutos, pero no en lo otro, y me dio por informarme más. En la siguiente visita al pediatra me comenta que ya no engorda tanto y que le tengo que meter cereales. "¿Pero la OMS no dice que hay que dar el pecho exclusivo durante los 6 primeros meses?" Y ahí vino la respuesta inteligente: "Eso lo dicen unos cuantos que odian las frutas y las verduras". ¡¡¡Menos mal que soltó eso!!! Me hizo salir escopetada a buscar información capacitada, los grupos de apoyo a la lactancia, en mi caso La Liga de La Leche. Conseguí información veraz, apoyo de otras madres y padres que han pasado por lo mismo, no sentirme un bicho raro y soluciones.

Como anécdotas os puedo contar que realmente parecía la Central Lechera Asturiana. Si no mamaba Paula, aprovechaba para sacarme leche y tener para que mi gordita comiera de lo mejor cuando tuviera que incorporarme al trabajo. Tenía dos cajones del congelador lleno de tarros. Aún así, mi gordo me llamó la única vez que salí, en la cena de navidad de la empresa, porque la pitufa tenía hambre. ¿Hambre? ¡Cómo es posible! ¡¡¡Pero si tiene reserva por si nos tenemos que esconder en un bunquer hasta que pase el Diluvio Universal!!!

A los 4 meses comenzaron los estiramientos de "pectorales". El mundo es muy interesante y Paula decidía investigarlo mientras estaba enganchada. ¡¡¡Cómo puede darse tanto de si!!! Vamos, que si llega a ser chicle, yo creo que hace hasta pompas. De ahí salió mi undécimo mandamiento: "no maltratarás la teta que te da de comer". Pero obviamente mi gordita y yo teníamos distinta opinión de lo que era ese maltrato.

Mi abuela, la abanderada de la lactancia materna, que no paraba de decirme que solo le tenía que dar el pecho, en el momento que pasé del año no para de decirme lo contrario. ¿Motivo? Que ella lo máximo que dio fue un año y claro, eso es lo bueno.

Pese a todo lo que os cuento, tengo que decir que disfruto y he disfrutado mucho con la lactancia. La cara de mi niña, mirándote con esos ojos mientras mama, o cuando te sonreía. El paso de no saber dar el pecho si no estaba desnuda de cintura para arriba, a poderlo dar casi con cualquier cosa. De darme vergüenza sacar la teta para que mi niña comiese, a sacarla en cualquier sitio porque mi niña tiene hambre, o sed, o simplemente le apetece. El preguntarle una vez que ya sabe hablar ¿te gusta la tetita? ¿a qué sabe? Y ella, entre chupada y chupada te contesta "a leche con galletas, a tortilla, a chocolate, a..." Que te mire desnuda y diga "¿puedo tocarlas?" "las tetitas, qué boniiiiiiitas". Vamos, que lo que me queda claro es que mi gordita, de saber, me diría, como Krahe: "Olé, tus tetas".

No obstante, en algunos momentos, me dan ganas de reivindicar la libertad e independencia de mis tetas y supongo que ahora, cuando tenga a los dos, más. Pero sé que esos momentos van a durar lo que tarde en ver sus caritas de felicidad mientras llenan sus estómagos y sus corazones.

A todas las mamás que siguen dando el pecho, a las que lo dieron, a las que se lo fastidiaron, a las que no quisieron, porque también tienen sus razones, a mis amig@s de Criar con el Corazón por estar siempre ahí, pese a que yo aparezca y desaparezca como el Guadiana, a todos los que nos rodean y han aprendido a respetar nuestra decisión. En fin, a todos mis gorditos y gordita, y a mi gordita más especial, mi enana, que me enseña día a día con esa sabiduría innata e inocente que tienen los niños de la vida.

jueves, 6 de agosto de 2009

DEPILACIÓN DEFINITIVA ¡YA!

Hace tiempo, con motivo de la rotura de mi pie, conté mis aventuras y desventuras a mis amigos de este modo:

Pues nada, ayer tenía la visita al médico para que me quitaran la escayola.

Total, una hace lo que le enseño su abuela. Me ducho (bueno, me medio ducho, porque desde que me caí no sé lo que es darme una ducha en condiciones), me lavo el pelo y me depilo. Todo eso aderezado con unas bragas limpias y en condiciones. Y no os creáis que esto último es fácil, que con los perros en casa, es difícil no encontrar ropa interior sin la marca "Chewbaccitas" (o sea, unos cuantos agujerillos del tamaño de sus dientes).

Claro que una piensa... ¿Y de qué sirve todo esto? Porque sí, el día que me caí iba la mar de mona. Había que causar buena impresión al jefe que era con el que tenía la reunión a primera hora. Como no tenía ni tiempo ni ganas para maquillarme, me había echado una ampolla de germinal, de esas que te mantienen la piel tersa y descansada todo el día. No me sirvió para la reunión, pero si para estar mona y presentable después del lamentable suceso... y para que la gente siga opinando aquello de la rubia tonta. "Muy mona, muy mona, pero hay que ser tonta para colarse por una alcantarilla". Porque seamos sinceros, la cosa suena a chiste.

Pues ayer no me eché la ampollita, no vaya a ser que fuera la causante del mal agüero, ni me maquillé, pero por lo demás, iba perfectamente presentable para cualquier contingencia que pudiera surgir... cualquiera, menos la de quitarme la escayola. ¡¡¡Dios mio, qué pelánganos!!! pocos, pero largos. Total, que se jodió el glamour. Menos mal que en ese momento todavía me estaba curando del impacto de ver que me quitaban la escayola con una sierra circular. Ya casi cuando estaba terminando, me aclara que es una sierra de oxidación (o algo parecido) y que solo corta las partes duras. Pero cuando estás ahí, con la pata chula sobre la camilla, recordando donde tienes los costurones e intentando no respirar, no vaya a ser que ese médico tan amable, que se ha convertido repentinamente en personaje de "La matanza de Texas", se equivoque y desvíe, haciéndote un estropicio un poco mayor del que ya tienes... no sirve de mucho consuelo la explicación.

Para colmo, cuando te quita la escayola empieza a admirar su obra de arte. "Qué sequitas que están las cicatrices" "esto pinta muy bien, está muy bien", "ala, vete a hacer las radiografías y subes a consulta" "¿así? ¿no me vas a poner nada para protegerlo? ¡que tengo tres perros y un niña pequeña!" "no te preocupes que no pasa nada". Joder que no pasa nada. Primero la sensación, cuando bajas de la camilla de que te falta algo. Luego, que tienes dormida la pierna, y la piel y.. todo. Y luego que cuando estás en la sala de espera, esperando (y valga la redundancia) a que te hagan la radiografía, te deleitas admirando lo que al médico le ha faltado catalogar como "obra de arte". Y tu piensas, ¿esto está bien? ¡¡¡Esto no es mi pie!!! Está torcido, hinchado, no tengo forma de tobillo, parezco Frankenstain con los costurones, sigo sin poder plantar ¡¡¡pero qué está bien de todo esto!!! Y para colmo en la consulta me vuelve a decir que todo está muy bien y que comience a mover el pie, sin peso y sin plantar, pero para adquirir movilidad. ¡¡¡Que inútil te sientes cuando ves que es un esfuerzo tremendo mover el pie 1 cm!!!

Total, que solo he sacado una cosa en claro. Espero que con la indemnización me pueda permitir el coste de la "depilación definitiva total" y para la próxima vez, o mejor para las vacaciones, estoy glamurosa y una puede irse a la piscina o a la playa sin preocuparse de si se le notan los pelos o no. Sin estar pendiente de incluir en el neceser la skilepil (o como se escriba), las cuchillas o cualquier aparatejo depilatorio que se precie.

Ahora lo retomo para añadir: ¡¡¡Depilarse es una operación de riesgo para una embarazada!!! Vamos, que ayer estaba yo metida en faena. Piernas embadurnadas de jabón y cuchilla en mano cuando de repente ¿Dónde están mis pelos? ¡¡¡Si no me veo los pies ¿cómo voy a ver esas pequeñas monstruosidades?!!! Vamos, que lo que tengo son tres protuberancias fastidiando cualquier vista. Si, y digo bien, tres. Porque no solo crece la barriga, por lo menos yo soy todo barriga y tetas... y estas últimas también influyen a la hora de quitar visión. Si a estas dificultades le añadimos que soy miope... Las gafas en la ducha mejor ni usarlas, total si se van a empañar y voy a ver peor. Sin gafas una está más o menos acostumbrada, son ya unos cuantos años con esa tendencia a la ceguera y me guío por el tacto. De todos modos tengo que reconocer que depilarme, sobre todo las ingles, miope perdida y con impedimentos físicos para la visión y la manipulación es una auténtica aventura. Para el verano que viene quiero lucir unas piernas y axilas de escándalo y celebrar el funeral de la cuchilla con todos los honores.


Aprovecho para añadir que esta posturita no la puedo adoptar yo ni de coña...
Foto obtenida de: http://www.bellezachicas.com/metodos-depilatorios

miércoles, 5 de agosto de 2009

CINE DE VERANO

Este verano hemos podido aprovechar poquito el cine de verano, que tanto nos gusta. La pega, las sillas, pero no se puede ser perfecto.

La primera vez fue en El Mar Menor. Llevamos a Paula a ver Ice Age 3. Le gustó, aunque a la mitad ya se estaba cansando un poquito, menos mal que salió el mamut chiquitito y volvió a centrar su atención. Como comprenderéis, la segunda, ni de coña. Demasiado aguantó mi campeona. Me encantó como te cuentan lo que entienden los hombres por “hablar de sus problemas”, y como no, la ya superfamosa “ardilla” a la caza de la nuez.



La segunda vez ha sido este lunes, en Aguadulce. Este cine me gusta más. Tiene 4 salas que proyectan dos películas cada una. Si cuadran bien los horarios, puedes combinarlas. Lo mejor es el olor de los jazmines y los “pericones”, como los llama una amiga, y los gatitos paseándose por encima de las pantallas.

La opción que mejor nos venía: Asalto al tren Pelham 123 y luego, cambiar de sala y ver Transformers: la venganza de los caídos.

La primera no está mal. Suspense, aunque ya sabes cómo va a terminar. Ganan los buenos, pierden los malos y todo esto no sin antes darnos una lección de moral y patriotismo americano. Las caras de loco de Travolta, Denzel igual de guapetón, pese a los kilitos de más… y lo mejor. La pregunta al Alcalde, bobalicón y enredado en un lío de faldas, cuando dice que “cometes un error y todo el mundo opina”, seguidamente le preguntan “¿merecía la pena la chica?”, y sin pensárselo contesta con un rotundo y rápido “Sí”. No todos pueden decir lo mismo. Los hay que se lían y ni siquiera merecía la pena, ni siquiera es mejor, lo mires por donde lo mires, que lo que ya tienen. Simplemente son gilis o se comportan como tales.



No necesita presentación ninguno ¿no?

De la segunda mejor no hablar. ¡¡¡Vaya rollo!!! No es del tipo de película que me gusta, pero al menos esperas que sea entretenida y que merezca un poco la pena el dejarte el culo y la espalda en esas sillas. Pues no. Ni siquiera el prota es guapo. Eso si, alegran la vista de los varones porque la chica es un bombón (Megan Fox). Nosotras solo nos podemos deleitar medianamente con el que lleva la seguridad en la serie “Las Vegas” (creo que se llama así), Josh Duhamel. Aquí, lo mejor, sin dudar, el coche robot amarillo, con capacidad para echar indeseables que se monten en el mismo utilizando todo tipo de tácticas. ¡Si mi mazdita tuviera esa función le tendría más cariño que el que le tengo.. y me habría dado más de una alegría!

Una coincidencia es que se repitan en las dos pelis dos actores. Uno obvio y conocido, John Turturro (por cierto, cada vez le veo con la boca más torcida), el segundo, con el que le demuestro una vez más a mi gordito que se me da mejor la fisionomía que a él, que lo ponía en duda, Ramón Rodriguez (otro más mono que el protagonista).


El coche de mis sueños con Ramón Rodriguez.


Bombonazo de chica que no puede faltar en peli de acción que se precie... o eso parece en los últimos tiempos.

Ahora vamos a ver si llevamos a Paula a ver Up… ya os contaré.

* Todas las fotos han sido obtenidas de sensacine.com

miércoles, 29 de julio de 2009

CAMBIO DE PLANES


Ayer lo teníamos todo preparado para la tarde. Después de aguantar una mañana sofocante de calor, íbamos a tener una refrescante tarde en la piscina de unos amigos. Además, después de bastante tiempo sin hacerlo, Paula había dormido una edificante siesta de dos horas. Tiempo en el cual yo he cometido el error de, en vez de solidarizarme con su idea, he pensado, voy a leer un poquito. ¿Poquito? ¿Cuando es poquito si existe la posibilidad de zambullirte en un libro? Menos mal que luego tuve una relajante cita de hora y media, con masajito facial incluído, que contribuyó a mi recuperación.

El caso es que cuando salíamos por la puerta nos llamaron nuestros amigos para decir que no podía ser. Después de comentarles la crueldad de su decisión (hombre, eso no se hace, te ponen el caramelito en la boca y luego te lo quitan), al gordito se le ha ocurrido un cambio de planes. WARNER. ¡Genial idea! Ahí tenemos "cacharritos", como llama Paula a las atracciones y opción a refrescarse con agua.

Nuestra pitufa se lo ha pasado genial. Correo aéreo, chorros de agua, aviones, tazas, minilanzadera... y hasta en lo que me puedo colar yo (no dejan montarse ni en los caballitos a las embarazadas), unos soporíferos cochecitos en los que nos hacen ponernos un cinturón de seguridad ¡¡¡si no hace falta, es tan estrecho que quedamos encajados!!! Vamos, que casi hay que sentarse y levantarse a la vez para poder entrar.

La verdad es que una de nuestras mejores inversiones ha sido el bonoparques y este año el superbono. Quizá el desembolso inicia sea medianamente importante, pero se le saca rendimiento. Como la sensación, una vez pagado, es que no te cuesta entrar, recoges a los peques de la guarde-cole un día de diario de invierno y les llevas al Zoo. O te acercas al Parque de Atracciones para montar en dos de los cacharritos. En este caso, como están cerca, puedes hacer doblete. O como hoy, llegar a las 19 horas a la Warner, explotar la zona infantil y ya tienes un día en Madrid un poco diferente y entretenido para todos.

Recomedaciones a todos aquellos que lo obtengan de nuevas:

- Hacerlo el primer día, ya que te descuentan la entrada. Si al final lo vas a hacer ¿para qué pagar más? Nosotros fuimos unos pringaillos en eso y pagamos tres días, al tercero nos decidimos.

_ Si lo vas a sacar a la vuelta del verano, espera a Octubre. Los años anteriores, a partir del día uno de ese mes te regalaban Octubre, Noviembre y Diciembre y el bono que pagabas era el del año siguiente.

_ Aprovechar las buenas ofertas. Nosotros sacamos el superbono al inicio. Por 25 € más cada uno tenías el pase anual de la Warner. Menos de lo que cuesta una entrada. La última vez que lo miré me suena que había subido sustancialmente... Ahí sí estuvimos hábiles.

Más opciones:

_ La Casa Encendida. Por 1 ó 2 € puedes ver teatro, títeres, cine, conciertos... todo con los peques.

_ Títeres en El Retiro. Lo malo es que creo que ahora en verano es una hora en la que da bastante el sol, pero no os fieis del todo de mi.

_ La oferta del Teatro que hay bajo Colón. No me acuerdo cómo se llama, creo que Fernán Gómez (Centro Cultural de La Villa). Tampoco es cara. Cuando Paula tenía meses la llevé a escuchar "El Carnaval de los Animales" con una representación de títeres fantástica.

La única pega para La Casa Encendida y Colón, es que en algunas solo se permite un adulto por niño... A nosotros, a partir de este invierno, ya no nos hará falta que uno se quede en la puerta esperando :-)


Aquí el pequeño rinoceronte no llegaba a los dos meses. Me encanta.


La primera vez que vimos a los hipopótamos activos. Generalmente están tumbaditos en una charca de barro y tenemos que hacer verdaderos esfuerzos por diferenciar qué es lodo y qué parte corresponde al animal.

martes, 28 de julio de 2009

RECIÉN PARIDA (EL PAÍS.COM)

Me ha encantado, así que os lo pongo íntegro. Me he reído un rato, hasta con las cosas que no comulgo. Espero que os lo paseis igual de bien. Gracias "gordita" por pasármelo:

LUZ SÁNCHEZ-MELLADO
RECIÉN PARIDA

Mañana vuelvo al trabajo después del parto. No veo el momento. Voy más ancha que larga. He empalmado el permiso de maternidad y las vacaciones, pero 20 semanas no son nada para desembarazarse de los kilos del embarazo. Cuando llegué a 22 dejé de contarlos y aún tardé tres semanas en parir. Lo de dar a luz es un eufemismo de revista femenina. Lo mío fue un parto como está mandado. A pelo.

Me dejaron en dilatación diciéndome que iba para largo. Pero a la hora, mientras me clavaban en el lomo la banderilla de la epidural, vino la matrona, me metió mano y empezó a chillar que al paritorio, que ya. "Estas cuarentonas no tienen término medio, o van a cesárea o se les cae el crío a plomo", oí que le decía a otra mocosa por lo bajinis. Me dolió, mira tú. Una cosa es ser primípara añosa y otra que te lo recuerden cuando estás en un ay, sudando a mares y con el culo al aire.

El celador fue más amable. "Levanta el culete, que nos vamos", va y me dice el tipo, un yogurín cosidito de piercings. ¡Culete!, a mí, con semejante pandero. Qué mono. La niña salió en tres empujones, eso sí. Acababan de coserme los puntos de la episiotomía cuando noto un cosquilleo en los bajos. La epidural. Más vale tarde que nunca. No pegué ojo en tres días, pero tuve las piernas dormidas toda la noche, algo es algo.

De la lactancia ni hablamos. Que me perdonen las de la Liga de la Leche, pero yo me rajo. Aún tengo los pezones como badajos después de semanas ordeñándomelos sin saciar a la criatura. Desde que le enchufé biberones como extintores cada tres horas fue otra niña. Y yo, otra mujer.

Con mi poquita de depresión posparto, vale. Que parece que sólo la tienen las famosas. Que si Brooke Shields, o Gwyneth Paltrow, o cualquier guiri con glamour se confiesa en el Hola, le hacemos la ídem muertas de la empatía: qué sencilla, qué humana, cómo sufre. Pero tú, que tenías tantas ganas. Tú, que casi se te socarra el arroz esperando al padre perfecto. Tú, que te has pasado dos años en reproducción asistida visto que no aparecía. Tú ¿de qué te quejas, mona? De la vida. Mañana vuelvo al curro. Vuelvo a ser persona. No una alienígena como esa Miranda Rijnsburger, señora de Julio Iglesias, que salía de la clínica con los gemelos en brazos y los pitillo bailándole en las caderas. A mí también me baila la ropa. Me he agenciado un surtido de blusas flotantes y bombachos tipo Bollywood que ni me rozan las lorzas. Igual creo tendencia en la empresa. Para algo soy la jefa.

Para quien quiera leerlo del original, aquí os pego el enlace: http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/RECIEN/PARIDA/elpepirdv/20090728elpepirdv_2/Tes

viernes, 24 de julio de 2009

EMBARAZADAS

Ayer iba andando por la calle y me di cuenta de que hay una serie de tics que repetimos las embarazadas inconscientemente:

1.- Tocarnos la barriga. Es instintivo ¿Protector? ¿Placentero? Yo diría que más bien es la unión de las dos. Es un intento de proteger el "envase" donde se está gestando nuestra querida criatura, pero además se une el placer de mantener contacto con ella. Más que acariciarnos la barriga acariciamos a nuestro bebé. Le hablamos e incluso, podría añadir, que jugamos con él. Yo, por lo menos, me acuerdo de jugar con Paula. Ella me daba pataditas y yo le devolvía toquecitos con mis dedos. Así podíamos pasar un buen rato.

2.- Las manos en jarras. No es chulería ¡¡¡es dolor de riñones!!! Dios, las lumbares. En mi primer embarazo tenía más dolor de ciática, lumbago. Ahora es el pie malo, obviamente el sobrepeso no le beneficia nada a mi pie roto y restaurado, y la ciática. El dolor de lumbares no es lumbago en este caso, o al menos no lo asocio a ello. Es más bien postural y me afecta más al lado izquierdo. De hecho, me duele a rabiar en el transporte, coche, autobús y menos mal que no he probado el avión, con sus largas esperas además del trayecto. Y el llamado "burrito de San Fernando" (para los que no lo sepan: unas veces a pie y otras andando), ahí también me machaca el dolor de riñones.

3.- El andar mostrando orgullosas las barrigas, que no responde a otra cosa que al intentar mantener nuestro centro de gravedad que día a día va cambiando. En mi caso vertiginosamente ¡¡¡qué barriga!!! Recuerdo, en el embarazo de Paula, que estaba recibiendo clases de danza del vientre. Una vez me quedé embarazada y esa pelota estomacal comenzó a crecer y crecer, el hacer giros resultaba altamente peligroso. No obstante reconozco que yo si estoy enormemente orgullosa de mi barrigota y de mi estado y lo luzco alegremente. De hecho, me encanta ponerme cosas ceñidas que lo hagan más evidente si cabe.

4.- El "espatarre". Este viene a ocurrir básicamente al final del embarazo, cuando el bebé comienza a encajarse, preparándose para su futura expulsión. Yo creo que ya ando espatarrada y eso que me queda bastante para el final. ¿Es este embarazo tan diferente al anterior? Mi bebé no está encajado ni en broma ¡¡¡Total no salta!!!

Por todo esto y mucho más, que seguro que no se me ha ocurrido, aún no entiendo como la gente evita mirarte en el metro, el autobús y luego, si te sientes con el valor de decir algo, responden con un "es que no sabía si estabas gordita o embarazada". Vamos, que hay signos que son obvios y no creo que pasen desapercibidos tan fácilmente. Por otro lado me niego a pensar que estamos rodeados de maleducados y desconsiderados, que te arrean codazos y empujones con tal de "pillar" un asiento antes que tu. Más bien prefiero pensar que estamos rodeados de analfabetos, y de los gordos, de los que no saben ni leer los pictogramas tan claros que se encuentran en los cristales del transporte público.

viernes, 17 de julio de 2009

¡AY QUÉ CALÓ, QUÉ CALÓ TENGO...

... que guapa soy y que tipo tengo.

Pues eso que aprovecho, completo el estribillo y me lo digo todo. Porque una es así.

Eso si, no me pregunteis de quien es. Únicamente tengo el recuerdo de Elenita, unas vacaciones en Almería, cantándolo reiteradamente hasta el aburrimiento... solo que ella nunca aburre.